Juguetes rotos de Siria

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Juguetes rotos de Siria

¿Héroe o impostor?

La sospecha planea sobre el sirio-finlandés que decía arriesgar su vida para llevar muñecos a Aleppo.

Rami Adham: apodado “el contrabandista de juguetes de Alepo”. (Archivo)

Rami Adham: apodado “el contrabandista de juguetes de Alepo”. (Archivo)

¿Héroe o impostor? No hace mucho que Rami Adham era considerado sólo lo primero. Nacido en Siria hace 44 años, reside en Finlandia desde finales de los años ochenta y, desde que empezó la guerra, se ha dedicado a viajar a su país de origen para llevar comida, medicinas y sobre todo juguetes a los niños que viven bajo las bombas.

Mientras otros huyen de Aleppo, su masacrada ciudad natal, él se empeña en entrar en ella para entregar su cargamento de peluches y muñecos a las víctimas más indefensas. En los últimos cinco años, ha vuelto 28 veces. Desde Helsinki, vuela a Turquía y luego cruza ilegalmente a Siria.

Gracias a sus contactos en las filas rebeldes, atraviesa montañas y ríos. Suele hacerlo de noche, con el dinero recaudado en Finlandia en el bolsillo y miles de juguetes. Su destino son las zonas que han sido liberadas de Bashar Al Assad, como Aleppo e Idlib, así como algunos campos de refugiados que hay cerca de la frontera con Turquía. Quiere que el dinero y los juguetes que recibe no se pierdan en el camino. Dice que sin trámites burocráticos ni intermediarios es más fácil asegurar que la ayuda alcanza a los más necesitados. Por esto prefiere poner su vida en peligro y viajar él mismo a las zonas en conflicto.

Rami Adham: apodado “el contrabandista de juguetes de Alepo”. (Archivo)

En el 2011 regentaba una tienda de suplementos nutricionales, pero las noticias sobre la guerra en Siria le impresionaron demasiado. Tenía que hacer algo, así que decidió invertir sus ahorros en llevar algo de ayuda y consuelo a su gente. Padre de seis hijos, fue Yasmin, que entonces tenía tres años, quien se empeñó en darle algunos juguetes para los niños de la guerra.

Desde entonces, nunca se olvida de llevar un generoso cargamento de juguetes cada vez que vuelve a Siria. También ha fundado la asociación solidaria Suomi Syyria Yhteisö para ayudar a huérfanos y construir escuelas en los campos de refugiados.

Apodado “el contrabandista de juguetes de Aleppo”, su historia ha dado la vuelta al mundo. Es una de las pocas noticias buenas que salen últimamente de Siria. Y la cobertura mediática ha provocado un alud de donaciones. En poco tiempo, su ONG ha recibido más de 80.000 euros.

Rami Adham: apodado “el contrabandista de juguetes de Alepo”. (Archivo)

Pero desde hace unas semanas, la sombra de la duda planea sobre él. Conexiones yihadistas, posibles irregularidades en la gestión de su fundación y mentiras sobres sus vivencias en el conflicto. El Helsingin Sanomat, el mayor diario de Finlandia, ha desmontado su angelical imagen.

En un amplio artículo, publicado el 21 de octubre, develo las simpatías de Adham por el clérigo yihadista Abdulah al Mohaisany, que combate en las filas rebeldes. En una foto colgada en Facebook, Adham aparece junto a él y lo pone de “ejemplo para los muyahidines”. En otra imagen, posa con hombres del Frente Islámico, que serían quienes le ayudarían a moverse dentro de Siria.

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El periódico también saca a la luz los comentarios ofensivos contra kurdos y shiítas que Adham colgó en su perfil público y que posteriormente han sido retirados. Asimismo, se informa de que en el pasado fue condenado por agresión y comercio ilegal de sustancias dopantes y se afirma que no estaría dando a los huérfanos todo el dinero que recibe de los donantes. Sobre este último dato, la policía finlandesa ha abierto formalmente una investigación. Por último, el diario destapó que simuló una herida por un ataque aéreo y que se inventó el episodio, con fotos incluidas, para ganar notoriedad y obtener más donaciones.

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Adham desmiente todas las acusaciones. De sus relaciones con los yihadistas, asegura que sin la ayuda de grupos rebeldes no podría entrar en el país. Y si bien admite que pudo haber exagerado un poco la historia del bombardeo, asegura que ocurrió de verdad. “Mis hijos están recibiendo mensajes de sus amigos y de otra gente y tienen miedo de ir al colegio y oír cosas malas sobre su padre. No me merezco esto”, se lamentaba en declaraciones a la BBC.


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