Francia votó a los conservadores para frenar a la ultraderecha

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Francia votó a los conservadores para frenar a la ultraderecha

Las presidenciales de 2017

En las elecciones primarias del domingo se impuso el ex premier François Fillon, que encarna a la derecha tradicional y católica. Tras el balotaje del próximo domingo se sabrá si él enfrentará a Marine Le Pen para el Elíseo.

En carrera. François Fillon se impuso el domingo, en la primera vuelta de las primarias conservadoras en Francia. /AFP

En carrera. François Fillon se impuso el domingo, en la primera vuelta de las primarias conservadoras en Francia. /AFP


Una Francia toda “Azul Fillon” para frenar al “Blue Marine” de Le Pen y el Frente Nacional en las elecciones presidenciales de abril. El balotaje para saber quien será el candidato de los conservadores Republicanos en los comicios primarios abiertos ya está en marcha. François Fillon le lleva ventaja a Alain Juppé para ser el probable próximo presidente de Francia o líder de la oposición. Su amplio e inesperado triunfo en la primera vuelta le dio 44 por ciento de los votos contra un 28 por ciento para Juppé, ex primer ministro, ex canciller, la élite tradicional de la ENA, que consiguió seducir a los suyos, al centro y aún a los Hollandistas desencantados pero no le alcanzó para ganar, aunque era el candidato favorito en los sondeos. El debate televisivo será el jueves, y el martes ambos se dirigieron a los franceses, en su última semana de conquista, con presidencial oratoria.

Fillon ganó 87 departamentos franceses contra 10 para Alain Juppé y 10 para Nicolás Sarkozy en el primer round. Triunfó en ciudades donde los alcaldes sostienen a Juppé o Sarkozy y hay un fuerte voto del Frente Nacional.

Francia votó a la derecha tradicional, conservadora y católica que él representa en estos comicios para frenar a la ultraderecha euroescéptica y antiinmigrantes de Marine Le Pen y su amenaza de salir del euro e imponer en la sociedad un lenguaje xenófobo. En las más inusuales elecciones francesas por décadas y donde la izquierda fue a votar porque eran abiertas, el electorado votó para expulsar a Nicolás Sarkozy y su lenguaje populista en la carrera presidencial. El elegido ciertamente va a enfrentar a Marine Le Pen, que va a llegar al ballotage, en mayo. El presidente Hollande es tan antipopular, que todos dudan que el partido socialista fragmentado pueda llegar a la segunda vuelta y aún no se sabe si será él u otro el candidato.

Desde los dos últimos años, los hoy descalificados sondeos sostienen que Le Pen va a conseguir más del 30 por ciento en la primera vuelta presidencial y llegará al balotaje presidencial. Con la victoria de Donald Trump en EE.UU. y el Brexit inglés, el Frente Nacional se cree en el Eliseo. Pero el electorado en Francia tiene otras ideas en estos días. Generar alternancia. Mostrar que es un país democrático y previsible, frenar el populismo, calmar a la sociedad y conseguir despegar la economía y el mercado laboral para que los resentimientos contra los extranjeros, la fobia contra los musulmanes, el miedo, se reduzcan, en una integración más exitosa y armónica para frenar el terrorismo. Ni Le Pen ni Nicolás Sarkozy garantizaban esta paz social. Eligieron a la derecha conservadora tradicional porque los socialistas no le dejaron hacer a Hollande las reformas que propuso y buscan una mayoría amplia y sin rupturas para conseguirlas.

Fillon quiere pasar a la historia como los británicos Tony Blair o Winston Churchill en esta Francia donde, uno a uno, presidentes y primeros ministros han fracasado en su intento de reformar, cuando los franceses ganan la calle y protestan. El diario Libération tiene otras ideas: fusionó en su tapa la cara de François Fillon con el ampuloso batido “hairdo” y las perlas de Margaret Thatcher. La caricatura de las reformas del Estado “thatcheristas y ultraliberales” que Fillon promete emprender. Desde la eliminación de las 35 horas laborales a la reducción de 500.000 funcionarios del Estado y una relación diferente con Vladimir Putin y Moscú, que podrían incluir el levantamiento de las actuales sanciones.

Desde su primer encuentro tras el ballotage en Lyon, Fillon (62) se ha apropiado ya de un discurso presidencial con sus propuestas. Su retórica antiislámica ha conquistado algunos votantes del Frente Nacional.

Este burgués tradicional y provincial de la Sarte, que vive en un manoir en el campo con Penélope, una galesa que conoció en la universidad, padres de cinco hijos, profundamente católico en un período de laicidad militante y con pasión por el automovilismo en Le Mans deberá enfrentar a Juppé. Con 71 años, el alcalde de Bordeaux fue el favorito durante 18 meses tras haber sido el premier de Jacques Chirac y ser condenado por empleos ficticios en la alcaldía de París en el 2004. Austero, metódico, “el mejor de nosotros” -como decía el ex presidente Chirac- calmo e integrador, Juppé consiguió seducir a los jóvenes de los surbubios, aún a los socialistas desencantados. Pero no le bastó para ganarle a Fillon, por quien nadie tenia la menor esperanza tres semanas atrás.

Acto. El alcalde de Burdeos y ex primer ministro Alain Juppé enfrentará a Fillon este domingo en el balotaje de las elecciones primarias de Los Conservadores en Francia. /REUTERS

El éxito de Fillon se basó no solo en una amplia recorrida por el terreno. Decidió ser el candidato anti tele realidad, o televisión espectáculo y los medios lo subestimaron.

Juppé nunca imaginó el triunfo de Fillon cuando el era el favorito. Su fórmula de una “identidad feliz” en una Francia crispada, dividida, con miedo al terrorismo generaba una esperanza de cambios sin traumas. ”Yo soy el único que puede unir la derecha y el centro”, advirtió Juppé en el reinicio de esta campaña. ”Me bato contra dos frentes: el desastroso quinquenato de Hollande y el Frente Nacional” dijo. El remarcará el programa “reaccionario” e “inaplicable” de Fillon, su gran “brutalidad social”, sus proposiciones económicas irrealistas y brutales. Juppé solo va a reducir 200.000 empleos públicos. Su esperanza está en la derecha y en el centro para que el milagro se produzca.

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Source: Internacionales

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