El dólar se disparó en medio del terremoto político

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El dólar se disparó en medio del terremoto político

Brasil

Los mercados financieros reaccionaron al escándalo de corrupción que involucra al presidente Temer.


Los mercados financieros brasileños dieron, este viernes, su propia sentencia sobre el terremoto ético-político que conmueve a Brasilia. El dólar, que en este país tiene una notoria sensibilidad a los problemas en el Palacio del Planalto, terminó cotizado en un alta considerable: 3,42 reales. Hace pocos días la moneda lucía lozana, con un tipo de cambio en relación a la divisa norteamericana de 3,1. Y terminó la semana con una devaluación de 10%. La renuncia del ministro de la Secretaría de Gobierno, Geddel Vieira Lima, acusado de tráfico de influencia, no sirvió para calmar las aguas.

El gatillo para el estallido del conflicto fue la grabación realizada por el ex ministro de Cultura Marcelo Calero que involucró a la terna gobernante: el presidente Michel Temer, Vieira Lima y el jefe de la Casa Civil Eliseu Padilha, en un episodio de “presiones” cuanto menos antiestéticas. En ellas, se escucharía al jefe del Ejecutivo exigir al ex funcionario que se apartara del caso del edificio en la ciudad de Salvador, por la que Geddel pidió que se habilitara la continuidad de la obra. Los hombres del mercado evaluaron que semejante actuación “representa un desgaste más para el gobierno, y eso no es nada bueno. Hay un trabajo difícil por delante para aprobar el avance del ajuste fiscal. Y el ex ministro Vieira Lima tenía un papel clave en la articulación política con el Congreso”. Otro operador de cambios y bursátil fue también categórico en sus prevenciones: “Es la crisis política la que lleva al mercado a protegerse con el dólar. Esta suba de la divisa norteamericana es consecuencia de ese ruido político que crea miedo incluso de un nuevo impeachment. Lo que incomoda es el hecho de que Temer haya interferido a favor de Geddel Vieira”.

A sabiendas de un devenir tumultuoso de los acontecimientos políticos, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso intentó inocular algo de calma, por ahora sin mucha suerte. Dijo que el gobierno de Temer es frágil pero “es lo que tenemos”. Agregó que esta gestión es sólo “un puente para atravesar el río. Si este no existe uno se cae”. Más brutal fue el pronunciamiento del senador Aécio Neves, que tiene cuentas pendientes con la justicia. Actual presidente del PSDB (la socialdemocracia autóctona) sostuvo suelto de cuerpo que era preciso investigar a Marcelo Calero. Es decir, juzgar a la víctima y no al victimario.

La prensa brasileña no fue contemplativa. Para el diario O Globo, del grupo Globo, “el presidente pagó el precio de haber mantenido a Geddel con el beneficio de la duda. Pero esa duda terminó por rebotar sobre él mismo. Lo que el gobierno no consiguió entrever es que un pequeño desvío ético sería insostenible e insoportable”. Globo citó una fuente del propio Planalto como autora del análisis. Otra de las fuentes innominadas –sobre las que prefirió mantener reserva- sostuvo: “Geddel creyó que las cosas irían a mejorar. Pero lo que ocurrió fue exactamente lo contrario y se convirtió en una bola de nieve”.

Ahora, los medios afirman que el presidente brasileño busca rápido un sustituto, que a su juicio “no esté metido en nada de nada”. Quienes aspiran a cubrir el puesto son los líderes del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, el socio en el Ejecutivo. Ocurre que las figuras que propician están, en este momento, involucradas en la causa del Lava Jato. No es fácil en un país como Brasil, donde la corrupción se enquistó en todos los niveles de gobierno, desde el Ejecutivo al Parlamento, encontrar a un político del establishment sin prontuario.


Source: Internacionales

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