Kenneth Roth: “Me preocupa que las acciones de Europa dañen el derecho de asilo”

0
482

Kenneth Roth: «Me preocupa que las acciones de Europa dañen el derecho de asilo»

Diálogo con el presidente de Human Rights Watch

El titular de la prestigiosa organización «advierte que estamos en un momento difícil para la causa de los derechos humanos» en el mundo.

Preocupado. El presidente de Human Rights Watch, Kenneth Roth, advierte que está en riesgo el derecho de asilo en Europa. /AP

Preocupado. El presidente de Human Rights Watch, Kenneth Roth, advierte que está en riesgo el derecho de asilo en Europa. /AP

  • Idafe Martín
  • Colaborador de Clarín en Bruselas

  • elmundo@clarin.com

Kenneth Roth (1955, Illinois, Estados Unidos) preside desde 1993 la ong de defensa de los derechos humanos “Human Rights Watch”, organización galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1997. Descendiente de una familia judía de Fráncfort que huyó de la Alemania nazi en 1938, Roth es una de las más poderosas voces globales a favor de la justicia internacional, el respeto a los derechos humanos y los derechos de los refugiados.

¿El concepto de justicia universal es todavía válido?

Muchos argumentaron en el pasado que ante atrocidades masivas administrar justicia era muy difícil y que era mejor dar la espalda y seguir adelante. Muchos gobiernos se dieron a sí mismos amnistías para dificultar la persecución de esos delitos. Pero la historia nos muestra que las víctimas de crímenes de masas y sus familias no están tan dispuestas a olvidar y perdonar.

¿Qué le parecen los progresos argentinos de los últimos años contra los antiguos miembros de la Junta militar?

El deseo de justicia en Argentina puede durar décadas. Y si la persecución de esos delitos en algunos casos no fue posible antes, con el tiempo se convierte en más probable. El mensaje a los próximos criminales de masas es ‘no creas que puedes asegurar tu impunidad’. Con el tiempo, incluso los dictadores más duros se convierten en vulnerables frente a la gente que busca justicia.

Colombia firmó un acuerdo de paz que su organización critica.

Todos nos alegramos de que el conflicto armado con las FARC llegue a su fin, pero el presidente Santos prometió a los líderes de las FARC que si confesaban sus crímenes de guerra serían castigados con servicios a la comunidad más que con penas de prisión, aunque ningún tribunal internacional aceptó nunca una condena que no incluya prisión por crímenes de guerra.

Tal vez sin esa cesión no habría acuerdo.

Pero eso envía una peligrosa señal de impunidad, por lo que la Corte Penal Internacional lo vigilará de cerca. Además, Santos podría dar el mismo tratamiento a los comandantes militares colombianos que maquillaron como “falsos positivos” la ejecución de unos 3.000 jóvenes a los que detuvieron, vistieron con uniformes de las FARC y ejecutaron para mejorar las estadísticas de las Fuerzas Armadas. Esas ejecuciones no tienen nada que ver con la lucha contra las FARC y no deberían de ninguna forma ser parte de ningún acuerdo de impunidad que se ofrezca a las FARC.

Los gobiernos europeos prometieron hace un año admitir a 160.000 refugiados desde Grecia e Italia pero van poco más de 7.000.

La llegada de un millón de demandantes de asilo y migrantes en 2015 desencadenó una reacción entre las naciones europeas. La Alemania de Angela Merkel fue extraordinariamente generosa hacia los refugiados, pero sólo otras pocas naciones están dispuestas a hacer su parte. Se llegó así al punto en el que Alemania parece aceptar que lo que debería ser una obligación de solidaridad sea una mera opción. Grecia e Italia, ambas bajo los ajustes impuestos por la UE, están en una situación en la que difícilmente pueden asumir los costes de algo que debería hacerse a nivel europeo y de forma obligatoria. Está claro que hace falta que el resto de la UE cumpla su compromiso.

¿Por qué algunos países europeos –Polonia, Hungría, Eslovaquia- no quieren aceptar a un solo refugiado?

La razón de la hostilidad de estos países hacia los refugiados no es que ya tengan muchos. La xenofobia que hay en esos países hace que muy pocos o ningún refugiado quiera acabar ahí. Pero eso no impide que líderes como el húngaro Viktor Orban o el polaco Jaroslaw Kaczynski exploten los sentimientos anti refugiados para obtener ganancias políticas. Irónicamente, estos países se beneficiaron de exportar a sus trabajadores a otros países de la UE y reciben subsidios de la UE pero no quieren aceptar los costes de pertenecer a la UE como compartir la acogida de refugiados.

¿Qué opina sobre el acuerdo europeo con Turquía para bloquear la llegada de migrantes y refugiados?

Una parte del acuerdo es bueno, la parte que promete 6.000 millones de euros para ayudar a los refugiados sirios en Turquía con mejor educación, alojamiento, cuidados médicos y empleo. Cuanto más se haga para que los refugiados se planteen una vida en los primeros países a los que llegan –Turquía, Jordania, Líbano…- menos arriesgarán sus vidas en débiles botes rumbo a Europa. Pero el acuerdo también plantea retornos forzados de demandantes de asilo de Grecia con la teoría de que Turquía es “segura”.

¿Pero Turquía es “segura”?

De hecho, y aunque hay muchos refugiados sirios allí, no es un país seguro en el sentido legal del término, porque Turquía no reconoce ninguna obligación legal hacia los refugiados sino que los acepta de forma discrecional. Por eso Turquía ha devuelto refugiados a Siria a pesar de las amenazas que se ciernen allí sobre ellos –bombardeos de Putin y Assad, atrocidades del ISIS- y por eso Turquía rechaza dar refugio a afganos o iraquíes, simplemente deportándolos cuando puede. Para empeorar las cosas, desde que Erdogan usa el fallido golpe de Estado para aplastar cualquier oposición, Turquía está empezando a generar sus propios refugiados. Afortunadamente, los tribunales de asilo griegos están de acuerdo con este análisis, por lo que por ahora ningún demandante de asilo ha sido retornado por la fuerza.

Mirá también: Los migrantes de La Jungla, sin ayuda, abrigo o donde dirigirse

Su organización publicó en el último año varios informes sobre violaciones contra refugiados en Turquía, pobres condiciones de acogida en Grecia y los países balcánicos. ¿Esos informes cambiaron algo?

Sí hemos conseguido algunas reacciones. Turquía está dando pasos para mejorar el acceso a la educación de los niños refugiados sirios. Grecia ha reducido la detención de demandantes de asilo. Frontex –la agencia europea de fronteras- ya patrulla de forma más agresiva para salvar vidas y no sólo para proteger las fronteras. Pero mientras países de la UE y los Balcanes sigan levantando vallas queda mucho por hacer.

Mirá también: 2016, el año más mortífero en el Mediterráneo

¿Teme que Europa termine por abolir el derecho de asilo?

No creo que Europa se atreva a abolir formalmente el derecho de asilo, pero me preocupa que sus acciones lo dañen. La amenaza de deportar a los demandantes de asilo a Turquía porque supuestamente es un país “seguro” es un ejemplo. Otro es el rechazo a permitir que los demandantes de asilo se muevan desde Grecia hacia otros países de la UE a pesar de que Grecia, todavía luchando contra su crisis económica, no tiene los medios para sustentar a esa gente.

Organizaciones como la suya o Amnistía Internacional alertan de la evolución autoritaria en Hungría. ¿Cuál es su mayor preocupación?

Nuestra mayor preocupación en Hungría es que el primer ministro Orban ha usado su gran mayoría parlamentaria para imponer su visión de una “democracia iliberal”, es decir, una democracia que ponga en marcha lo que el gobierno dice que quiere la mayoría sin respetar los límites impuestos a cualquier gobierno por el derecho internacional humanitario.

Mirá también: Niños refugiados sirios, explotados por grandes marcas de ropa europeas

¿Ya hubo daños a las libertades fundamentales?

Por ejemplo, el gobierno de Orban ha dañado sustancialmente la liberta de los medios húngaros. También ha atacado a grupos de la sociedad civil. Esto hace más difícil para el público vigilar el comportamiento del gobierno cuando actúa contra el interés público.

¿La Convención de Refugiados de 1951 es suficiente en estos tiempos o debería ser reformada?

El concepto original de “refugiado” era el de alguien que huía por fundadas razones de persecución racial, religiosa, nacional, política o de pertenencia a un grupo social particular. Esa definición se ha expandido en la práctica para incluir a quienes huyen de la guerra, incluso si no pueden mostrar que son objetivo individual de esas amenazas particulares. Ha habido discusiones sobre tratar como refugiados a quienes huyen de la pobreza extrema provocada, por ejemplo, por el cambio climático. Me encantaría que los gobiernos extendieran el estatus de refugiado a esa gente como una señal de solidaridad, pero dado el pobre esfuerzo global hecho hasta la fecha para proteger a los refugiados, dudo que se pueda llevar a las leyes una ampliación de la definición de refugiado.

Muchos hospitales en zonas de conflictos están sufriendo ataques armados en los últimos meses, también por las potencias occidentales, como ocurrió en Kunduz (Afganistán). ¿Por qué sucede? ¿Es deliberado?

Kunduz es un hospital que fue atacado por error, incluso aunque el error pudo ser fruto de una negligencia de Estados Unidos. Lo que más me preocupa es el número de hospitales, clínicas, ambulancias y trabajadores sanitarios que están siendo atacados deliberadamente. El derecho internacional humanitario y las convenciones de Ginebra establecen que las instalaciones médicas y sus trabajadores no pueden ser atacados ni cuando curan a combatientes. Assad y Putin han atacado cientos de esos centros porque tratan de hacer lo más miserable posible la vida en las partes de Siria controladas por la oposición. Esos ataques son claros crímenes de guerra.

¿El estado global de los derechos humanos es hoy peor o mejor que hace cinco o diez años?

Estamos claramente en un momento difícil para la causa de los derechos humanos. Guerras brutales están arrasando Oriente Medio y partes de África, hay gobiernos autoritarios operando en lugares como Rusia, China, Egipto o Turquía, y demagogos lanzando mensajes de intolerancia y xenofobia incluso en democracias establecidas en Europa y Estados Unidos.

¿Y no hay avances positivos?

No todo es malo. Ha habido considerables progresos en el largo plazo. Cuando empecé a trabajar en derechos humanos gran parte de América Latina –incluyendo Argentina- estaba gobernada por dictaduras militares. Hoy las democracias son la norma. Ha habido una evolución positiva similar en Europa oriental, el sureste y este de Asia y el sur de África. Detrás de esos cambios hay un movimiento cada vez más fuerte en favor de los derechos humanos.


Source: Internacionales

Comentários no Facebook