El bucólico pueblito alemán de los Trump que no quiere saber nada con el presidente electo

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El bucólico pueblito alemán de los Trump que no quiere saber nada con el presidente electo

Raíces germanas

Es Kallstadt, en la idílica ruta del vino. Sus 12 mil habitantes perdieron la paz desde que el magnate anunció su candidatura.

Pueblo vitivinícola de Kallstadt, en Alemania. / Foto: Wikipedia

Pueblo vitivinícola de Kallstadt, en Alemania. / Foto: Wikipedia

Donald Trump nunca visitó el pueblo donde están las raíces de su familia, en la idílica ruta del vino alemán. Y probablemente por ahora tampoco lo hará. Porque en Kallstadt, en la región alemana del Palatinado, nadie quiere tener mucho que ver con el presidente electo de Estados Unidos.

“Todo el que quiera visitarnos es bienvenido. Pero queremos mantenernos al margen de la discusión política. No vemos necesidad de cambiar nuestro perfil. Queremos seguir siendo una localidad en la ruta del vino alemán”, dijo a Clarín el director del ente de turismo de Freinsheim, Björg Dörr.

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Esta región de pueblos de techos rojos, iglesias antiguas y colinas pobladas de viñedos incluye a la localidad de Kallstadt, donde nació y vivió hasta los 16 años Friedrich Trump, el abuelo de Donald Trump. Es un lugar tranquilo de solo 1200 habitantes donde se elige la reina del vino (que este año se llama Melanie) y se pueden comer pesados platos típicos como el “Saumagen”, con mucha carne de cerdo, papas y especias metidas en tripa de vaca. El riesling de la zona es uno de los mejores de Alemania.

La calle principal del pueblo alemán de Kallstadt./ Foto: Wikipedia

Pero desde que Donald Trump quedó como único candidato a la presidencia de Estados Unidos, Kallstadt no volvió a tener tranquilidad.

“Cada vez viene más gente y tenemos decenas de llamados, correos electrónicos y visitas de periodistas”, confiesa Dörr. El jefe de turismo asegura que antes de promover Kallstadt vinculándola al apellido Trump quieren esperar a ver cuáles son sus primeras decisiones políticas, para no entrar en polémicas. “Lo único que vamos a hacer es imprimir algunos folletos en inglés, porque contamos con que vendrá un mayor número de visitantes estadounidenses”, explicó Dörr.

Tampoco quiere saber nada con el presidente norteamericano la familia que hace 25 años compró, sin saberlo, la propiedad del abuelo de Trump. Cada vez hay más turistas que buscan la dirección, pululan por los alrededores, sacan fotos y hasta tocan timbre. Por eso, los nuevos dueños de la antigua casa de los Trump (una edificación corriente y sin un valor especial hasta ahora) quieren vender lo antes posible.

En Kallstadt hoy solo quedan parientes muy lejanos y ninguna persona ni lugar con el apellido Trump, excepto algunas lápidas en el cementerio.

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“Soy fuerte y confiable. Soy puntual y productivo. Estoy orgulloso de mis raíces alemanas, sin duda”, declaró Trump en 2014, para el documental “Kings of Kallstadt” (reyes de Kallstadt). La película cuenta la historia de los Trump y de los Heinz, la familia “reina” del ketchup, casualmente oriunda del mismo pueblo.

Aunque hace años habría mentido y dicho que su familia provenía de Suecia, Trump parece compartir el orgullo de muchos descendientes de alemanes por las supuestas “virtudes secundarias” como la puntualidad o la disciplina. “Fue un largo viaje de Kallstadt a la Torre Trump”, dijo en el documental. Trump también participa del desfile “Steuben-Parade”, que celebran los estadounidenses de origen alemán en Nueva York.

Kallstadt, en Alemania./ Google maps

Medios alemanes como el popular diario Bild se preguntaron cuán alemán es el presidente electo de Estados Unidos. Y obtuvieron respuestas como la del ex embajador John Kornblum quien lo consideró un típico norteamericano de origen germano. “La mayoría son conservadores, casi no hay ningún socialdemócrata.”, dijo Kornblum. “Su familia llegó sin dinero y hoy es muy rica. No es chiste: él cree en el sueño americano, en que todo el mundo puede lograrlo.”

Sea como sea, en el país de sus ancestros, Trump no sería Trump: según el instituto Forsa, solo lo habría votado el 5 por ciento de los alemanes, mientras que el 73 por ciento habría apoyado a Hillary Clinton.


Source: Internacionales

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