El nieto 119 se reencontró con su verdadera madre

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En conferencia de prensa desde la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, la organización de derechos humanos presentó formalmente la restitución del nieto Nº 119, Mario Bravo, quien en uno de los pocos casos dentro de los nietos recuperados tuvo la oportunidad de conocer a su verdadera madre.

Mario nació en cautiverio en la Cárcel de Villa Urquiza, de Tucumán, entre mayo y junio de 1976, mientras su madre permaneció allí en calidad de detenida desaparecida. Meses más tarde fue liberada, y su hijo inmediatamente arrebatado por un enfermero al momento de nacer.

Treinta y ocho años después y luego de vivir toda su vida en Santa Fe con sus apropiadores, Mario logró encontrarse con Sara, su madre, quien aún reside en la Provincia de Tucumán.

«Se conjugan un montón de sentimientos. Ves pasar una película de tu vida en blanco y negro, y ves que a quien le toca esto hoy es a uno», expresó en la conferencia de prensa.

«Te acordás de cuando sos chico, de tus amigos, de cómo te criaste, de todo. Y pensás que también faltaste, también te buscaban», dijo. Y agregó: «tengo la suerte de haber encontrado a mi mamá con vida, y eso es un milagro. Tengo que aprovecharlo».

Por su parte la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, aseguró que la restitución de un nuevo nieto no pasa «por un milagro, ni por soledad, ni por magia, sino porque hay un pueblo que vive en paz y sin violencia va abriendo caminos que asombran al mundo entero».

«Me dan ganas de que a este sentimiento lo sienta otra persona que también está buscando. No tenemos por qué dejar de creer en esto. Hay que tomar la posta por los otros, porque todavía quedan muchos sin saber», expresó Mario.

En 2004 su madre, quien ya había tomado contacto con la agrupación HIJOS de Tucumán, se comunicó con la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, y dos años más tarde con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Allí tomó intervención la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), y se abrió un legajo de investigación. Su sangre fue ingresada a al Banco Nacional de Datos Genéticos, con la esperanza de dar con el paradero de su hijo. Mientras tanto, el joven fue haciendo su propia búsqueda.

«Desde muy chico sospechaba que no era hijo de quienes lo criaron. Y si bien a él nunca le confirmaron esta duda, personas de su entorno sí conocían su situación. Sus dudas fueron creciendo con el tiempo. En febrero de ese año se animó a presentarse en la filial de Abuelas de Plaza de Mayo de Rosario. Se le efectuó la estracción de sangre, y se confirmó que es hijo de Sara», relató Estela de Carlotto.

Video: Presentación Nieto #119

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