Condena por un crimen en San Marcos Sierras desnudó el submundo de la droga

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Cruz del Eje. “Mi hijo era consumidor de droga desde los 20 años. En San Marcos Sierras se vende droga a dos manos, calculo ha sido un ajuste de cuentas por la droga y el dinero. No sólo le vendía a mi hijo, sino a cualquiera”.

El testimonio de Lucía Margarita Nieto fue uno de los tantos relatos que la Cámara Criminal y Correccional de Cruz del Eje apuntó para describir el contexto de un crimen marcado por el narcotráfico.

Caso que al ventilarse en Tribunales terminó por dejar al descubierto cómo es la venta de cocaína en esa pequeña localidad distante a 20 kilómetros de Cruz del Eje.

El testimonio es de la madre de Pablo Nicolás Nieto (33, alias “Bandú” o “Bandurria”), quien el 10 de diciembre de 2012 fue asesinado de una puñalada en el pecho.

A fines de 2014, fue condenado por el homicidio Teobaldo Rubén Bonaldi (53), alias “El Gordo”, que recibió 14 años de cárcel.

En los fundamentos del fallo, los jueces Ángel Andreu, Nancy Ruth Menehem y María Adriana Espeche resolvieron por unanimidad y dejaron asentada una cruda descripción de cómo opera el narcotráfico en esa región.

Quedó probado en el juicio que Bonaldi asesinó a Nieto a sangre fría, de una certera puñalada en el corazón.

Aquel 10 de diciembre a la madrugada, Bonaldi y Nieto protagonizaron una dura discusión en la casa del primero, por una deuda de dinero.

Al retirarse Nieto del lugar, Bonaldi lo persiguió hasta cercanías del cementerio en su camioneta, donde lo interceptó. Bajó del vehículo y sin mediar palabras, lo mató de una puñalada en el corazón.

En los fundamentos de la condena, los jueces subrayaron el contexto en el que se produjo el hecho de sangre.

“Hubo plena coincidencia en narrar y describir la inserción del mundo del narcotráfico en San Marcos Sierras, donde era de conocimiento público que el único proveedor de cocaína era Bonaldi, que vendía tal sustancia en su domicilio recibiendo innumerables clientes en horas diurnas y nocturnas”, señalaron. Y agregaron: “Dentro del submundo del narcotráfico con códigos y conductas propias y distintas a otros sectores delictivos, es que se produjo el hecho y es por esa razón el análisis de la prueba no puede obviar dicha particularidad”.

En la causa constan 48 testigos, varios de los cuales, al momento de sentarse a testificar, por miedo eligieron “olvidar” algunas cuestiones.

Así lo apuntó la Cámara, al aseverar que “fue una constante durante el debate la falta de precisión, el olvido y la ausencia de compromiso de la mayoría de los testigos por recordar lo que habías visto u oído, lo que encuentra explicación en el temor que el submundo del narcotráfico genera en la población”.

Violento

Bonaldi se había asentado en San Marcos Sierras unos tres años antes del crimen, proveniente de barrio Yofre Norte, de la ciudad de Córdoba, adonde se lo conocía como “El Pescado”, y cargaba un pesado prontuario.

Vendía sólo cocaína de buena calidad y en su vivienda llovían las visitas locales y de otros lugares a toda hora para comprarle, de acuerdo con los testigos.

Era pública su actividad delictiva y la ejercía con total impunidad, según quedó asentado en los fundamentos del fallo.

Una de las testigos, Y.S., señaló que Nieto se había “enfermado por la droga”. “Quiero que se haga justicia, estoy indignada porque todo el mundo sabe quién es el asesino y no dice nada. El propio Bonaldi dijo a una persona que se le había ido la mano, pero nadie es capaz de decir la verdad”.

Trascendió que, incluso, muchos de los llamados a testificar, pensaban en presentar un recurso o amparo para no declarar, ante el temor de represalias.

Otro testimonio llamativo fue el de un hombre que aseguró que dos policías estaban encargados de vigilar a Bonaldi en su domicilio.

“Le observaban los movimientos dos policías, pero nunca hicieron nada y él seguía vendiendo”, criticó.

Prontuario

Fuentes policiales confiaron a este diario que Bonaldi nunca había sido detenido por venta de cocaína, y que sólo había sido apresado en una oportunidad, pero por otras causas.

En buena parte de los 48 testimonios sobresalieron observaciones a la personalidad de Bonaldi. “Un pesado”, “violento”, “intimidante, siempre armado con cuchillos”, “agresivo con todo el mundo”, fueron algunas de las frases que se escucharon durante el proceso.

El caso fue cerrado con la sentencia que condenó al “Gordo” Bonaldi a 14 años de cárcel. El hombre que supo agitar la tranquilidad habitual de San Marcos Sierras quedó entre rejas y el juicio reveló el trasfondo del mundo de la droga en las localidades pequeñas.

Crimen. En la madrugada del 10 de diciembre de 2012, Teobaldo Rubén Bonaldi, alias “el Gordo”, mató de una puñalada a Pablo Nieto, en cercanías del cementerio de San Marcos Sierras.

Condena. A fines de 2014, Bonaldi fue condenado a 14 años de prisión por la muerte de Nieto. En los testimonios, los jueces observaron dudas y cambios de opinión que atribuyeron al miedo a declarar por parte de los testigos.

Submundo. En los fundamentos de la condena, el Tribunal de Cruz del Eje remarcó que detrás de la tranquilidad que reina en pueblos como San Marcos Sierras se esconde el submundo de la comercialización de estupefacientes.

 

Fuente; La Voz del Interior

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