Mosca: Mi vida en 20 canciones

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Walter «Mosca» Velázquez, Alejandro «Papa» Ainadjian, Pablo «Blinsky» Coll Velmondo, Gabriel Lugano y Marcelo Ares (desde la izquierda), la formación de 1999.
Foto: RollingStone/ Mariano Balbuena

«Servite, cabezón», dice Mosca, pero no puede con su genio y se ocupa en persona de la botella verde escarchada. El alma de 2 Minutos alimenta su propio mito en un bar frente a la plaza que lleva el nombre del otro gran héroe musical del barrio: Roberto Sánchez, Sandro. Para el rock, él es Valentín Alsina: así como hay artistas que usan sus canciones a modo de ventanas para que el público espíe en su interior, Walter Velásquez (eso dice su DNI) eligió convertirse en antena para captar y transmitir a todo el mundo cómo se viven los triunfos, las luchas y las decepciones en un suburbio de clase media trabajadora. Y así logró cosas imposibles, como por ejemplo pelearle mano a mano el Número Uno de un ranking hitero a Luis Miguel con un tema dedicado a Carlos, un «vigilante de la Federal». ¶ Mosca las pasó todas: éxito meteórico, regreso a la realidad, menemismo, reinvención, estabilidad, etc. Hoy, cuando los vecinos se lo cruzan todos los días en el bar, lo saludan con dos bocinazos cortos. Así, a los ponchazos, con punk-rock, humor, elocuencia y honestidad, 2 Minutos llegó este año al Luna Park por primera vez en su historia. Gran ocasión, entonces, para mirar hacia atrás.

«Valentín Alsina»

Valentín Alsina 1994

Es como un tango hardcoreado, una cosa rara. Se llama igual que el disco y tiene que ver con la historia de la banda, que la armé en el 87 pero empezamos a tocar en el 89. En esa época, yo era uno de los primeros punkies del barrio: todos mis amigos escuchaban Led Zeppelin, Deep Purple, Creedence Clearwater Revival y los Rolling Stones. Pero yo era un «subnormal», porque estaba en otra movida. Acá la salidita era ir a Lanús a tomar cerveza y escuchar esas boludeces, pero yo estaba con los pelos parados, remeras de bandas punk y siempre me terminaba agarrando a piñas con medio Lanús porque era el bicho raro. Igual pasaba el charco e iba a ver mis bandas punk. A Los Violadores los vi una o dos veces, pero ya eran mainstream en ese momento. Fui a ver a Todos Tus Muertos, Alerta Roja, Mutantes del Kaos, Los Corrosivos (que hacían una especie de post-punk), Los Pillos. Ese tipo de bandas. Después, con el tiempo se armó 2 Minutos. Empezamos a tocar con un compañero del colegio Juan José Paso, ahí a la vuelta del Abasto, íbamos a la noche. Grabamos un demito, un ensayo, pero como no conseguíamos violero, hacíamos batería, bajo y voz. Hasta que un día apareció un heavy metal, le pasé el demo y me dijo: «Está bueno, che. Son punk-rock y tienen unos hardcore re potentes». El chabón era heavy metal pura sangre: Motörhead, Celtic Frost, Iron Maiden, Cannibal Corpse. Pero conocía a Sex Pistols y The Clash, así que dije: «Bueno, puede andar». Igual duró poquito. Al toque entró el Indio [Alejandro Mirones], en el 90. Y ahí dijimos: «Por fin, los cuatro somos de Valentín Alsina». No sé si conocés a una banda inglesa que se llama Sham 69: ellos eran «los chicos de Hersham», un barrio de allá, de Londres. Nosotros dijimos: «Bueno, loco, nosotros somos de Valentín Alsina». Hicimos la canción y la grabamos en marzo del 94, después de tocar en la cancha de Vélez con Ramones, Motörhead y Mal Momento. En realidad, tocamos cuando el disco ya estaba en fabricación. Y dijimos: «¿Cómo se va a llamar el disco?». Fácil, papi. «Los cuatro de Liverpool son los Beatles, nosotros somos los cuatro de Alsina, vamos a imponer el terror». Muchos periodistas me han tildado de ser el inventor del rock barrial. Igual había bandas que lo hacían antes. Manal y Vox Dei, por ejemplo. Nosotros vinimos con otras características. De hecho, yo no me considero «rock nacional». Nosotros salimos de la escena punk y hardcore. Ponele que nos tengan respeto o cariño dentro del rock nacional, pero es eso, nomás. Después de que nosotros aparecimos con ese disco, muchas bandas salieron a alabar a su barrio. Los Arbol, por ejemplo, en una época decían: «Hecho en Haedo». Como que se hacían cargo de que eran de Haedo, ¿viste?

«Canción de amor»

Valentín Alsina 1994

Esta es de borrachín, de recorrer todos los kioscos tomando cerveza. Hacíamos tours de kioscos por el barrio. En un momento, cuando éramos más chicos, había razias. Si vos estabas en un kiosco a la una, dos de la mañana, y veías un colectivo de la línea 15 con las luces apagadas, entrabas a correr. Si no, te chupaba la razia. A la vuelta de casa tengo la comisaría. Yo antes vivía en la misma cuadra, y me decían: «Walter, ¿otra vez acá?». Y yo les decía: «¿Y qué querés? Si me hacen correr la maratón todos los fines de semana, loco». Al final era una fiesta porque, más allá de que te comías el gancho de estar en naca, en los calabozos ya habíamos armado un club. Te encontrabas a un montón de pibes de un montón de kioscos que vos conocías. «¿Qué hacés, Cachito? ¿Cómo andás?», «¿Qué hacés, Mosca? Otra vez, la puta que lo parió». «Canción de amor» habla de eso.

«Ya no sos igual»

Valentín Alsina 1994

Fue re loco sonar en radios hiteras al lado de Roxette con este tema. En las radios mainstream, le peleábamos de igual a igual a toda esa gente. Una vez, volvía de Flores en un 85 y el chofer venía escuchando la radio: estábamos arriba de Luis Miguel en el ranking. Fue un flash que hasta el día de hoy no entiendo. Ojo, a nosotros nos iba bien. Reventábamos Zona Cyborg, ahí en Brasil y Defensa, y ya llenábamos un par de Arlequines, ya tocábamos en Cemento. O sea, dentro del underground en el cual nos movíamos, nos iba bien. Cuando los chicos de la banda Diferentes Actitudes Juveniles fundaron el sello Mentes Abiertas, convocaron a ocho bandas. Ellos ponían la plata para fabricar el disco, sacaban un paquete en Tecson y después cada uno se pagaba sus dos temas. Nosotros habíamos elegido «Arrebato» y «Ya no sos igual». Cuando salió el compilado [Mentes abiertas: la verdadera invasión, 1992] se hizo una fiesta en Arlequines. Había gente afuera, gente adentro, gente que entraba y se desmayaba, la sacaban, volvía a entrar. Estuvo re bien. Y los temas que más sobresalieron fueron los de 2 Minutos. Gracias a los chicos de DAJ grabamos esos temas, y con el tiempo llegamos a grabar un disco. Si no, capaz que todavía seguiríamos siendo los mismos loquitos de mierda. Andá a saber.

«Volvía de Flores en colectivo y el chofer escuchaba la radio: ‘Ya no sos igual’ estaba arriba de Luis Miguel.»COMPARTILO

«Demasiado tarde»

Valentín Alsina 1994

Esa la inventé en un calabozo, no sé si de la Quinta o de la Séptima. Es medio parecido a lo que te decía de «Canción de amor». Tours de kioscos. La canción va hablando de esas razias policiales. De caer en Capital. Yo me conozco el 90% de las comisarías de Capital, más la abonada, que es la Tercera de Lanús. El tema habla explícitamente de que no se podía beber en la calle. Yo batí un récord una vez que fui a ver a Attaque 77, no recuerdo en qué año, pero estaba Federico Pertusi todavía. El lugar se llamaba Mediomundo Varieté, por Corrientes y Riobamba. Me bajé del bondi, pasé por un kiosco, me compré una cerveza, la destapé, y ponele que me habré tomado el pico nomás. Falcon, pim, pam, pum, «Contra la pared», «Documentos», «¿Qué hacés acá?», nada, adentro. Me comí casi 24 horas, porque te llevaban por «doble A»: averiguación de antecedentes. Salí y dije: «La puta que lo parió, ahora de la bronca me voy a tomar una birra». La abro, suena una sirena, «¿Qué hacés acá, pibe?». Ya había caminado un par de cuadras: estaba en distrito de otra seccional. Y caí otra vez en cana. En menos de 24 horas, dos veces. En una de las dos comisarías tuve un flash y empecé a inventar la melodía del tema. Después me vine para estos lados, derrotado. Me acuerdo de que en las razias de Cemento, Chabán decía: «Vamos, chicos, que se vienen los tiburones». Y vos te quedabas ahí, sin plata para entrar, y caían los Falcon y pam, pam, pam. Corrías por San Telmo en el Parakultural, metiéndote debajo de los autos. He zafado de algunas, pero en otras me he comido un garrón bárbaro.

«Como caramelo de limón»

Valentín Alsina 1994

Somos muy volados para los covers, la verdad. Tenemos de Daniel Melero, Sabina y Calamaro, Riff. Este vino por el lado del Indio y Marcelo [Ares, primer baterista]. Ellos escuchaban cumbia. Yo no estaba ni ahí en ésa. Pero me pasaron el tema original, y lo deformamos mucho. Es de Ricky Maravilla. En un ensayo, dijeron: «Mirá cómo va ésta». Le aceleraban el tiempo. Entonces dije: «Temazo, boludo, vamos a hacerla». Después me hicieron escuchar la versión verdadera y dije: «No vamos a cantar todo lo que canta el chabón». Igual aparece en los créditos, como autor. Si no me equivoco, fue el primer cover que hicimos.

«Todo lo miro»

Volvió la alegría, vieja!!! 1995

Nosotros somos muy de ir a bares. Y había una situación: yo tenía un amigo en Parque Patricios, al que solía pasar a buscar, pero cuando se demoraba en el laburo, me iba al bar La Perla, que quedaba por Brasil y La Rioja y no existe más. Ahí me tomaba dos, tres birras. Cuando me venía a buscar él, yo estaba re en pedo. Y ahí pergeñé toda la película de la canción. A la altura del segundo disco, nosotros ya éramos una banda que tenía recorrido de escenarios y lugares, y teníamos un background muy grande de canciones. Cuando grabamos Valentín Alsina, elegimos los temas con la energía para el debut. Pensamos: «Bueno, grabamos este disco para PolyGram, una multinacional, y en un año nos dan una patada en el culo a cada uno. Listo, nos vimos. Pero por lo menos sacamos el primer disco. Y el segundo lo autogestionaremos». Pero ese disco reventó, no entendíamos nada. Al principio no nos daban ni cabida. A los cuatro, cinco meses de que salió Valentín Alsina, me llama la secretaria del presidente de PolyGram. ¿Viste el sello Pelo Music, donde graban los chicos de Miranda!? Bueno, Pelo Aprile era el capo de PolyGram Argentina, que ahora sería Universal. Nos llamaron a una reunión. «Vengan, chicos, los queremos invitar a almorzar». Fuimos a un restaurante re copado. Dijimos: «Pidamos hasta lo que no queremos comer, los vinos más caros, champán». Ahí nos tiraron la onda de ir a grabar a Los Angeles. Nosotros dijimos: «Nooo, ¿para qué?, si tenemos el estudio a quince cuadras de casa». Y después, cuando bajamos, dijimos: «¡Qué boludos!». Grabamos ese disco y al toque hicimos nuestra primera gira lejos de Argentina. Fuimos a Puerto Rico y tocamos con una banda que se llamaba Alarma, donde cantaba la que ahora conocemos como Mimi Maura. Ella me decía: «Me encanta Sergio Rotman». Recién se conocían. Y mirá ahora, tienen hijos y todo. Esto fue en octubre del 95. De ahí a Miami. Tocamos con Los Pericos en una cabaña en el Hipódromo, una cosa rara. Después nos fuimos a Manhattan y tocamos en el CBGB, de tanto romperle la cabeza al encargado. Y después fuimos a California. El disco lo grabamos acá, en Valentín Alsina. Dijimos que no a grabar en Los Angeles, re caverna. Pero igual nos fuimos a tocar a Estados Unidos.


Después de abrirle a Los Ramones en Vélez, 1994, año del disco debut.
Foto: Gentileza 2 Minutos

«Tema de Adrián»

Volvió la alegría, vieja!!! 1995

Hay un Adrián, existe. El tema salió después de un show en Arlequines. Adriancito, que ahora tiene una banda de rock pesado que se llama Makinación, esa noche tocó con una banda medio hardcore -siendo él un heavy metal- que se llamaba Círculo Vicioso. Sigue siendo amigo nuestro, un pibe de Plaza Flores. El chabón tenía una canción que re puteaba a la policía. «Mierda azul de la ciudad», decía. Cuando terminó el show, en el público había un par de tipos que vos te dabas cuenta que. En esa época, la policía de la comisaría que está en la calle Perú, que creo que es la Segunda, te mandaba un par de muñecos de civil, infiltrados. Era obvio. ¿Qué están haciendo estos muñecos acá? No pegaban con el resto. Así que apenas Adrián bajó del escenario, se lo llevaron de una. Terminó durmiendo en la comisaría a la que pertenecía Arlequines. Eso lo vi en vivo y en directo. Y salió una linda canción.

«Piñas van, piñas vienen»

Volvió la alegría, vieja!!! 1995

Me gusta el boxeo. Es algo que me viene de cuando peleaban Galíndez, Monzón. En casa se miraba mucho. Esa tensión de «comemos un asadito y miramos la pelea». Mucho pucho, nervios, todo eso lo viví de pendejo. El tema es un homenaje. La gente del boxeo flasheó. Yo no soy muy futbolero, pero boxindangui, en ese sentido, sí. Lo conseguimos a Horacio Accavallo para que hiciera la introducción, porque él tenía unas casas de deporte en Pompeya y Constitución, y tenía una fábrica con un socio acá en Alsina. Conectamos, nos conocimos, re buena onda. Lo mandamos al estudio éste de acá. Si hubiéramos grabado en Los Angeles, no hubiera estado Horacio. «Dale, loco», le decíamos. «Mirá que esta canción es para ustedes, los boxeadores». Le dimos con todo al inflador. Todavía hoy, muchas radios reproducen la vocecita de Horacio en ese tema, es genial. Pasó a la inmortalidad.

«Mosca de bar»

Volvió la alegría, vieja!!! 1995

En un momento de mi vida trabajé de cadete en la revista Cerdos & Peces de Enrique Symns. En realidad, trabajaba para tres revistas: Cerdos & Peces (que era la más divertida), Rock & Pop y El musiquero, que era de tablaturas y esas cosas. Enrique era una especie de Bukowski porteño. Había sacado sus libros, y su revista era bastante contracultural para ese momento. Yo pensaba: «Leí a Bukowski, y resulta que ahora lo tengo acá al lado». Y dije: «Bueno, laburo con Enrique: no me va a decir que no a poner una introducción». Bah, ahora que lo pienso, en ese momento ya no trabajaba con él. Pero lo conocía, y se copó.

«Gatillo fácil»

Postal 97 1997

Esta surgió porque conocíamos un caso de «gatillo fácil» de un amigo heavy metal, también amigo de Adrián, que había salido en la televisión. El pibe era de acá, de Avellaneda, ponele Sarandí. Hemos tocado para su familia, en shows organizados por la Correpi [Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional]. Y más o menos al mismo tiempo que pasó lo de este pibe, hubo muchos casos más, porque en esa época la policía se estaba yendo al carajo. Te mandaban balín por nada. En ese sentido, «Gatillo fácil» es más turbio que «Ya no sos igual». El tema tiene video: lo dirigió Diego Kaplan, que después filmó unas películas pedorras para Adrián Suar. Pero en un momento era el mejor director de videos que tenía Argentina.

«Nada que hacer»

Postal 97 1997

Estábamos viviendo la segunda gobernación de [se señala las patillas] «Nemen lo hizo», el señor de La Rioja, y tocábamos poco. No teníamos un mango. Me acuerdo de andar con los pibes del barrio, con siete, ocho bicicletas, y entre todos comprar dos birras, un paquete de bizcochitos 9 de Oro y un paquete de puchos, e irnos en bicicleta hasta Costanera Sur y volver. Una época de malaria. Veníamos de dos discos en los que nos había ido bien, pero el contexto socioeconómico había bajado. Ya el «señor Anillaco» había vendido todas las empresas, estábamos hasta los huevos. Tuvimos unos momentos difíciles: mucha casa, mucha televisión, vaguear. Y no tocábamos, así que. No laburábamos. ¿Qué carajo hacíamos? Por eso, «Nada que hacer». Se nos complicaba.

«Lejos estoy»

2 minutos de advertencia 1999

La compuse en un mes yendo al baño a cagar. Yo la venía flasheando cuando estaba lejos: hacíamos giras largas fuera del país, y a veces llega un momento en el que te hinchás los huevos, querés volver a casa, extrañás. Es una re linda canción. Me acuerdo de que siempre que iba a cagar, llevaba la criolla y la iba anotando de a poco. Debe haber sido la canción que más tardé en componer. En vez de leer el diario o una revista, me iba con la guitarrita y un anotador y le daba.

«Surfer punk’s (Aquaman)»

2 minutos de advertencia 1999

Esta no la compuse cagando en el baño, pero sí en el contexto de esos tours súper largos que tenía 2 Minutos: hemos tenido giras de casi tres meses. Después de pasar por Colombia, Nicaragua, Honduras, Venezuela, México, Ecuador, Perú, una gira interminable, flasheé que. Yo no sé nadar, boludo, mirá qué loco. Pero tuve un sueño en el que había una sirenita que estaba buenísima y nos pedía ayuda. En el video hay una morocha, pero en mi sueño era rubia. En esa gira habíamos ido a una playa de El Salvador y conocimos un par de surfers que la re piloteaban. Y se me mezcló eso en el sueño, era como que la sirenita me pedía: «Mosca, por favor, vení, rescatame». Ahí empecé a componerla y le metí el condimento de Aquaman y todo eso.

«‘Demasiado tarde’ la hice en un calabozo. No sé cuál. Yo me conozco el 90% de las comisarías de Capital.»COMPARTILO

«Vómito bar»

Antorchas 2000

Cruzando el Puente Alsina, del otro lado es Pompeya. De la mano que viene de Capital para Valentín Alsina, abajo del puente había un bar muy siniestro, que creo que ya no está. En una época íbamos mucho con el baterista y con el papá del baterista, sobre todo. Era 24 horas, el bar. Súper turbio. Gente quemada, tacheros, putas totalmente trash. Y capaz que cinco, seis parejitas de viejos jugando al ajedrez, que eran unos cerebritos. Una cosa rara. Y se decía: «¿Vamos al Vómito?». De ahí salió «Vómito bar». Ahora creo que cambiaron de dueño, no fui más para allá. ¿Ves? Esa puede ser una canción hecha por Bukowski.

«Vampira»

Superocho 2004

Me gustan mucho las películas de terror. Las de vampiros, esas inglesas con Christopher Lee. Tenían una connotación sexual. Es una canción de amor, más que de terror. Está en Superocho, el primer disco para PopArt: así volvimos a un sello más o menos grande. Más adelante, cuando nos fuimos, estábamos medio calientes, pero a la distancia creo que no fue una mala experiencia. Nosotros nos habíamos quedado sin compañía: pasó 2001, el helicóptero, Plaza de Mayo, «Alzheimer» De la Rúa, todo eso. Pero tocábamos mucho y teníamos un montón de canciones nuevas. En esa época, si vos me preguntabas: «Che, ¿querés grabar para Rolling Stone Records?», yo te contestaba: «Sí, ¿cuándo?». Entonces me encontré con mi primer mánager, y me dice: «Boludo, ¿por qué no vas a PopArt?». Yo no conocía a nadie, pero él me dijo que en PopArt estaba Alberto Moles. A Moles sí lo conocía, porque había sido el cadete de PolyGram. Era un chico que venía de Mendoza, de la Ciudad de Guaymallén. Lo cargábamos por los alfajores. ¡Y resulta que era el capo de PopArt! El nos editó Superocho, que es un disco medio extraño, con muy bonitas canciones. Lo hicimos bastante rapidón, y se vendió solo, porque no tuvo mucho apoyo.

«Pandora Box»

Un mundo de sensaciones 2006

Este disco lo produjo Juanchi Baleirón. Postal 97 también lo produjo él, pero en ese momento éramos más rebeldes y le decíamos: «Dejate de romper los huevos, Juanchi. Cruzá la ruta 202, traete unos combos, un cajón de birra, unos vinos y unas sodas». Ni bola. Igual sacó un buen sonido, el chabón. Pero en Un mundo de sensaciones ya estábamos más adultos y él, como sabía que éramos descontrolados, decía: «Vos, Mosca, venite a grabar a tal dirección a tal hora». «¿Y los pibes dónde están?», decía yo. Y no, no estaban. Después hablaba con los pibes, y me decían: «A mí me hizo levantar re temprano». Antes lo mandábamos a comprar panchos, je. El tema éste se lo compuse a la madre de mi hijo. Parece optimista, pero en realidad la persona de la cual habla no la está pasando muy bien. Le damos inflación para que levante, tipo: «Dale que mañana sale el sol»… Con 500 meteoritos. Tenía algún problema, no me acuerdo exactamente cuál.

«Panik Attack»

Vamos a la granja/Directo al infierno 2010

Ese es del disco loco de 2 Minutos, el último para PopArt. Era como un disco doble: 21 canciones, un cover de Sabina y Calamaro, un cover de Daniel Melero (que me dijo: «Mosca, cuando me enteré de que hicieron un cover mío fui directo a Musimundo», le cayó bien) y un cover de The Clash [también tiene uno de «Ave de paso» de Sandro]. Y el tema. ¿Viste que a veces uno se siente mal? El panic attack está institucionalizado en el ser humano, y la única forma de atacarlo es mandarle un bártulo, loco. Bueno, la letra dice lo que dice, no hay mucho que explicar. [«Cinco días de locura y joda en tu vida / ya te sientes mal es lógico / cinco días de perder tu libertad / y te llega la momia, te llega hoy»]. En esos momentos, rompa el vidrio. «Mmm, me parece que viene el paniquete.» Rompa el vidrio, pim, pam, pum y evitamos los problemas.

«Melodía de barrio»

Vamos a la granja/Directo al infierno 2010

Es un lindo tema. Era una postal de ese momento en Valentín Alsina, en 2010, y de lo que flasheaba yo en el barrio. Era mi polaroid, una especie de actualización de «Valentín Alsina», como la segunda parte. Era rarísimo ver pibes de todos lados cantando sobre Valentín Alsina. Me acuerdo de que una vez unos chicos me dijeron: «Che, Mosca, por casa pasa un colectivo que dice V. Alsina, ¿es una villa?». Les digo: «No, es un barrio común, con muchas fábricas, clase media baja. Tenés barrios humildes, carenciados, de todo. Pero no es villa tipo la 31, el Bajo Flores o Zavaleta». Se pensaban que veníamos de ahí.

«Gizmo»

Valentín Alzheimer 2013

«Gizmo» es un tema de Papa [Alejandro Ainadjian, bajista] muy bueno, un homenaje a los Gremlins. En un momento, en nuestras combis del horror. Bah, no son del horror, son divertidas. Hay gente que capaz que no soporta el training que tenemos en las combis. Tenemos nuestro propio ritmo, y cuando nos entra a subir la mostaza. ¡Que no se te moje el peluche! ¿Viste que a Gizmo, el Gremlin bueno, no lo podías bañar? Tampoco le podías dar de comer después de tal hora, porque se pudría todo. El tema va por ahí. Salió en un tour mexicano, un año antes de que lanzáramos el disco, y habla del grado de locura que podemos llegar a agarrar. Que a veces te pasa factura: yo ya tengo 49, tengo hepatitis C crónica y me gusta la nafta como loco, no tendría que tomar. Entre 2004 y 2007 paré, porque me daban la falopa para la hepatitis. Tres años limpio, hasta que me dieron un papel que decía: «Análisis del reactivo no sé qué: no detectable, no hay virus». Lo primero que hice fue irme al Bar Británico y me agarré un pedo para 500 personas. Y de ahí no paré. Pero me acuerdo que durante esos tres años, no tomaba nada de nada. Coca-Cola, agua, limonada, nada más. Una vez, estábamos de gira por México en bus, en pleno verano mexicano. Mexicali, Tijuana. Más de 50 grados de calor. Salimos del DF y a los 20 minutos se rompió el aire acondicionado. Andábamos casi en bolas en el micro, porque no se podía estar. Llegué a pesar 44 kilos, porque la droga que me daban por mi enfermedad me hacía bajar de peso. Cuando terminé, entré a delirar, me había deshidratado. Y cuando llegué a Buenos Aires, estaban mi vieja y la mamá de mi hijo, y se ve que yo hablaba pavadas, porque así como llegué, llamaron a la ambulancia y no me acuerdo a qué clínica me mandaron. Estuve como siete, ocho días internado. En cualquiera. Me decían: «¿Qué droga tomaste?». ¡No había tomado ninguna! Al contrario: fue la vez que más limpio estuve.

«Nadie»

Valentín Alzheimer 2013

Esta canción habla de cuando estás solo y buscás a alguien. Llamás, es domingo: «¿Vamos a comer una pizza?». Y pum: nadie. Salgo: no hay nadie en la calle, es un bajón. Entonces entré a flashearla y terminó en canción. Quería salir del ostracismo de mirar televisión en la cama. Los domingos son una poronga: no hay nadie. Va por ahí. Está en Valentín Alzheimer, un disco rapidito, lindo, 24 minutos, a las chapas. Le pusimos así como un guiño a Valentín Alsina, pero también jugando con la edad. «¿Cómo era esa canción? No me acuerdo, es el alzheimer avanzado». Se iban a cumplir los 20 años de Valentín Alsina y alguien en una combi -donde siempre salen ideas locas- empezó a decir «Valentín Alzheimer». Quedó flotando. Teníamos las canciones. «¿Cómo se va a llamar el disco?» Le pusimos así. Después, cuando se hizo la tapa, me preguntaron qué queríamos hacer, y buscaban unas opciones medio raras. Yo dije: «No, boludo, es re fácil: ponele la tipografía de Valentín Alsina, tachale ‘Alsina’ y ponele ‘Alzheimer’ con el cosito que rotula, el Letraset». Y después, a mí la tapa me sugería vejez. Prendé un fósforo, sacale una foto y listo: marchó como piña.


Mosca: Mi vida en 20 canciones
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