Estudiante de Ingeniería Electrónica se capacitará seis meses en Alemania

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El estudiante de Ingeniería Electrónica Nahuel Pairola, de la Facultad Regional San Francisco, partió el miércoles 31 de agosto rumbo a Alemania en el marco del Programa de Intercambio UTN-DAAD, a través del cual realizará una experiencia de capacitación durante seis meses en la Universidad Técnica de Ilmenau.

Este Programa permite que todos los años alrededor de 60 estudiantes de UTN de todo el país puedan realizar una experiencia tanto académica como laboral en universidades de Alemania. UTN costea los pasajes, mientras que la estadía queda en manos de las entidades que gestionan el programa desde Alemania. Es el programa de intercambio de grado más grande de UTN, destinado a estudiantes de ingeniería, que cuenta con plazas que período a período se ofrecen a todas las Facultades Regionales y Unidades Académicas para que los estudiantes de dichas facultades regionales participen.

El proceso que deben cumplimentar los estudiantes que quieran participar requiere de tiempo y esfuerzo, ya que deben anotarse dos años antes de la fecha de partida, estudiar el idioma alemán, presentar un proyecto de investigación para desarrollar en el país germano, y superar varias instancias de evaluación.

Antes de viajar, Nahuel se refirió a las expectativas que tenía por concretar esta experiencia: «Es increíble pensar que hace un año atrás estaba mirando a los chicos que se estaban yendo a Alemania y ahora yo estoy en el mismo lugar, no me muestro ansioso pero por dentro siento curiosidad por saber qué hay allá. Es una mezcla de miedo, ansiedad, nervios». «Ya estuve viendo en el Street view de Google cuál es mi lugar y dónde voy a vivir, y la verdad que me dan muchas ganas de ir, y más de compartirlo con quienes ya fueron el año pasado, que son compañeros de carrera porque aportan muchos consejos, sobre todo para cosas prácticas de todos los días», explicó.

Después dijo que su objetivo es «adecuarme al ritmo que tengan en la Universidad, a ver que ofertas hay allá, de todas formas me imagino que como una de las universidades que voy está muy actualizada, tiene muchísimos proyectos también y muy interesantes, de manera que el proyecto que yo elaboré para participar del Programa me va a permitir focalizarme en algo en lo que ya estén trabajando allá, y me pueda introducir. Pero hay mucho para hacer, se nota que ellos también quieren gente para trabajar. Así que hay que meterle todas las garras y mucha ganas».

 

Los que ya viajaron

Los estudiantes de Ingeniería Electrónica Bruno Trucco, Fernando Daniele, Gonzalo Velázquez y Matías Juárez, participaron del Programa UTN-DAAD el año pasado, y estuvieron en Alemania, también en la Universidad Técnica de Ilmenau entre septiembre de 2015 y marzo de 2016.

Al referirse a esa experiencia, Bruno Trucco contó que «uno está acostumbrado a convivir normalmente con la familia, que a lo mejor estando allá no la tiene, nada más que con acceso a internet. Pero la experiencia es muy linda, te ayuda a crecer, aprendes a arreglártelas solo, mas estando en un país que no te desenvolvés con el idioma. Entonces siempre encontrás otra forma de comunicarte o llegar a lo que querés. Es complicado al principio, más que por la cuestión del idioma, es porque a veces pueden surgir complicaciones con los papeles. Pero uno cuando ya se va acomodando, ya va entendiendo, se va haciendo más fácil, se vuelve más simple».

Matías Juárez relató: «Fue una experiencia hermosa, uno va con muchas ganas de conocer cómo funcionan otras universidades, pero nunca imaginaba que iba a crecer tanto en seis meses como me sucedió estando alejado de la familia, con otro círculo de personas, porque uno conoce otra gente, otra manera de trabajar, de organizarse, uno crece mucho. Por ejemplo cuando viajamos, y cuando llegamos, estábamos los cuatro juntos haciendo los primeros pasos de esta experiencia. Y al final, para tomar del vuelo de regreso, cada uno llegó por separado al aeropuerto, lo que demuestra cómo aprendimos a desenvolvernos por nuestra cuenta a pesar de las dificultades que pudimos llegar a tener los primeros días».

A su turno, Gonzalo Velázquez opinó que «llegar a una universidad nueva, en personas y hasta un idioma nuevo uno tiene que aprender a moverse, a entender y hacerse entender, y si bien al principio puede ser complicado, al final de la experiencia uno nota que creció mucho».

En cuanto a la capacitación recibida en Alemania, Trucco explicó que «uno fue con una idea de proyecto pero ellos no se van a dedicar a hacer tu proyecto, ellos siguen su rutina, y uno debe acoplarse a lo que se relacione con ese proyecto que elaboramos. Y en cuanto al nivel educativo no muy diferente al nuestro, lo que la Facultad nos aporta nos ayuda a defendernos, pudimos entender casi todo, solamente hay diferencias en cuanto a que ellos manejan otra tecnología totalmente diferente».

«Teníamos un proyecto para desarrollar –explicó Velázquez- pero al llegar allá nos acoplamos a los grupos de investigación que ya estaban funcionando buscando similitudes con nuestra idea, o con nuestra carrera o intereses». También dijo: «En lo académico, no estamos tan lejos, en las clases a las que asistí me di cuenta que hay temas comunes, ellos tienen muchos posgrados, o pueden elegir materias entonces se especializan más en determinados temas, por ejemplo si te interesa automóvil podés elegir materias que tengan que ver solamente con automovilismo o desarrollo de autos. Nosotros tenemos una formación más general, con una idea de todos los temas, quizás allá tienen una formación más dirigida a determinados temas»

Juárez acotó que «en algunos temas noté que están un poco alejados de la parte de práctica, por ejemplo no sé si sabían hacer una placa que es algo básico, ellos tienen un departamento de elaboración de placas, entonces creaban el diseño lo enviaban a ese departamento y le devolvían la placa hecha, pero los estudiantes no participaban de ese proceso. Quizás tenga que ver con una formación más dirigida al posterior desempeño en una empresa».

«Nosotros estábamos en una universidad que era técnica, pero no era una de las más grandes de Alemania, lo importante es la parte técnica pero era una universidad chica al lado de otras, y así y todo tiene laboratorios de última tecnología. Eso es lo que marca la diferencia entre allá y acá, el acceso a la tecnología», agregó Daniele, quien además comentó que Ilmenau está en el centro de Alemania, «es una ciudad chica, la universidad es principal movimiento de la ciudad, tiene 20.000 habitantes y más los estudiantes se va a 27.000. Hay muchos estudiantes chinos, indios, como así también tuvimos contacto con mexicanos, chilenos y brasileros, también con  programas similares al nuestro».

«También hay que destacar que el intercambio de culturas tiene un riqueza impresionante, poder conocer cosas nuevas, por ejemplo estamos al lado de Brasil pero a lo mejor no lo conocemos, como sí pudimos conocer allá su forma de actuar, sus gestos, y su manera de hablar», señaló Trucco.

«Y con respecto a la carrera yo no noté grandes diferencias, ellos tienen una forma totalmente diferente de dar clases como damos nosotros, por ejemplo ellos no dan más de una hora y media de clases y en muchas de las clases el profesor siempre habla y te dice busquen un libro y respondan tantas preguntas, además hay materias que son una vez cada quince días. Pero a nivel conocimientos como dije antes estamos muy cerca y lo que te abre un poco la cabeza es ver cómo trabajan con la tecnología», dijo más adelante.

Daniele acotó que «en la universidad que estábamos nosotros había muchos institutos de investigación o desarrollo que estaban conectados casi directamente con empresas o dependían de empresas y eso es lo que termina fortaleciendo, porque la universidad por ahí tiene un presupuesto para invertir en esos laboratorios pero nunca en la magnitud o el enfoque que le puede dar una empresa».

En cuanto al camino que debieron recorrer hasta concretar el viaje, Daniele explicó que su preparación comenzó en 2012 cuando inició los estudios de alemán, se inscribió al programa en 2013 y viajó en septiembre de 2015. Un proceso similar hicieron sus compañeros de viaje. «Valió totalmente es esfuerzo. Si tuviese que volver a hacerlo, lo volvería a hacer sin pensarlo», finalizó diciendo el estudiante.

«Muchas veces tuve ganas de dejar, porque tuve que estudiar alemán mucho tiempo y esforzarme, pero cuando uno está allá me di cuenta de todo lo que aprendí y conocí y realmente vale la pena, es importante que se siga fomentando este tipo de programas», destacó Juárez, mientras que Velázquez no dudó en afirmar: «Fue una de las mejores experiencias de mi vida».

 

Inscripciones abiertas

Rodrigo Ocampo, director de Proyección Estudiantil de la Secretaría de Asuntos Estudiantiles de UTN San Francisco, explicó que «el proceso arranca generalmente en segundo año de las carreras. Es un programa que está orientado a todas las carreras, en este caso se dio que los chicos son de Ingeniería Electrónica, los que viajaron en 2015 y Nahuel, que viaja este año. Pero también participaron estudiantes de las otras ingenierías».

«Es el programa más fuerte que tiene la Facultad en este tipo de propuestas, hace más de siete años que se lleva adelante con lo cual está bien estructurado, y es totalmente financiado. Esto es importante porque no todos los estudiantes pueden pagarse un viaje y vivir una experiencia en Alemania. Tiene una impronta importante, y una proyección interesante para abrir el proceso de internacionalización», destacó Ocampo.

En relación a los plazos previstos para ser parte de este programa, el director de Proyección Estudiantil indicó que están abiertas las inscripciones para la «convocatoria para 2018, porque esto va por dos años, un año preseleccionan y al año siguiente que preseleccionaron se toma el examen y se selecciona a los que realizan el viaje. Por ejemplo, preseleccionan ahora en noviembre de 2016, en 2017 desde el centro integral de idiomas se le da todo lo que es la capacitación para poder afrontar el test y en 2018, los primeros meses, se rinde lo que es el examen, el ONDAF, y un mes después se hace el coloquio donde los interesados se presentan ante un tribunal evaluador que califica a cada preseleccionado, le otorga un puntaje, de manera que los que obtengan los mayores puntajes quedan seleccionados en la beca y viajan a Alemania».

Los interesados en participar del Programa UTN-DAAD y viajar en 2018 a Alemania tienen tiempo para inscribirse hasta el 1 de octubre del corriente año.

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