Se hizo justicia , caso Marita Lanzetti la Sentencia

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Hoy viernes 26 de agosto, el juicio por el femicidio de Maria Eugenia Lanzetti a manos de su ex pareja Mauro Daniel Bongiovanni, entraba en su tramo final. Después de cuatro días de un incesante desfile de testigos que dieron a conocer sus testimonios (amigos, familiares, testigos del hecho, profesionales) hoy finalmente se expusieron los alegatos, y posteriormente se dio a conocer la sentencia.
El puntapié inicial lo dio el Fiscal de Cámara, el doctor Víctor Pezzano, cuando se dirigió puntualmente a los miembros del jurado popular con una frase: “A Mauro lo van a querer hacer pasar por loco.” Así comenzaba el alegato por parte de la querella.
Lo que siguió a continuación, fue una serie de testimonios, de hechos y de conclusiones, que sirvieron como elementos para probar y para asegurar, que el imputado en todo momento se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales, no sólo al momento de cometer el asesinato aquella mañana del 15 de abril de 2015, sino todos los meses anteriores al trágico desenlace.
El fiscal admitió en su exposición que si bien Mauro Bongiovanni era una persona neurótica, con una patología obsesiva respecto a Marita, este comportamiento no se acercaba en lo mas mínimo al estado de demencia y de psicosis que alegaba la parte defensora, para garantizar de esta manera su inimputabilidad.
“Esto fue una conducta planeada, una decisión tomada, en el mismo momento en que Marita decide separarse”, sostuvo el doctor Pezzano, afirmando que Mauro en ningún momento logró aceptar esta separación, y que esa negación lo llevó al radical “o sos mía, o no sos de nadie.”
Para terminar de convencer a los jueces y al jurado de la lucidez con la que el imputado llevó a cabo el aberrante hecho, el fiscal se valió de algunos testimonios claves.
El de Mónica Passero, por ejemplo, quien esa mañana había llevado a su hijo a la pediatra del Centro Vecinal de Barrio Jardín (donde también funcionaba la guardería Estrellitas Traviesas, en la que Marita se desempeñaba como maestra jardinera), y que aseguró haber visto a Mauro “pasar 2 o 3 veces por la vereda antes de ingresar, esperando que se retire el ginecólogo que terminaba su turno en ese horario.”
La querella entendió esto, como un acto de plena lucidez, en la que Mauro antes de ingresar, aguardó que se retirara el único personal masculino que se encontraba trabajando en el lugar, y que podía llegar a ser quien le impidiera cometer el asesinato, “estaba resguardando su propia integridad” acusó el fiscal Pezzano.
Otro testimonio clave fue el de algunos miembros de la hinchada de Sportivo, quienes aseguraron que días antes, e incluso esa misma mañana del 15 de abril, Mauro se había contactado con ellos, tratando de conseguir un arma de fuego.
El fiscal, además, desestimó los 3 intentos de suicidio que había sufrido el imputado, aduciendo que en ningún momento Mauro había querido realmente quitarse la vida, y que todo se trataba de “un intento de llamar la atención de Marita, y de meros actos de manipulación”.
Finalmente, el alegato concluyó negando que se tratara de una emoción violenta, ya que “una reacción por emoción violenta se desencadena a partir de una situación externa”, y en este caso no existió ningún elemento externo que desencadenara el hecho.

Luego fue el turno del doctor Felipe Trucco, abogado defensor de Mauro Bongiovanni, quien basó su alegato, principalmente, en cuestionar el proceso judicial que se había llevado a cabo, acusando varias fallas del mismo, y tratando de desestimar en todo momento la actuación del psiquiatra Diego Cardó, perito oficial del proceso, afirmando que el psiquiatra había obtenido su título un mes antes de realizar dichas pericias al imputado, poniendo en duda la idoneidad del psiquiatra.
“Entiendo que el doctor Cardó se desempeñó varios años como psicólogo, y la pericia psiquiátrica no puede realizarla un psicólogo”, disparó Trucco.
En todo momento, el abogado defensor dirigió su alegato directamente a los miembros del jurado popular, por entender que ellos eran “una representación de la sociedad”.
Desestimó también el informe oficial, porque este informe “omitía mucho más de lo que consideraba”, expresó el abogado.
Según Truccó, este informe estaba basado en pericias infundadas, y no tuvo en cuenta antecedentes y diagnósticos previos del acusado, como por ejemplo las internaciones que sufrió Mauro (en septiembre de 2014 estuvo internado 15 dias en la clínica de salud mental Saint Michel, en Córdoba, y en noviembre de 2014 estuvo internado en el Sanatorio Argentino).
Al momento de hablar de los intentos de suicidio por parte de su cliente, negó que fueran “actos de manipulación para llamar la atención”, los calificó como verdaderos intentos de suicidio, productos de un “trastorno de control de impulso, agravado por el alcohol y el uso de potentes psicofármacos, que luego derivó en un ‘trastorno de depresión mayor’”, según los informes que se desprendieron de los tratamientos que Mauro llevó a cabo entre los meses de diciembre de 2014 y febrero de 2015, algunas semanas antes de la decisión que lo llevó a acabar con la vida de su ex pareja.
“Si bien Mauro no estaba alcoholizado al momento de cometer el asesinato, todos conocemos los efectos residuales del alcohol en el organismo, y esto sumado a la interrupción del tratamiento con antipsicóticos, lo convirtieron a Mauro en una ‘bomba a punto de estallar”.

Terminados los alegatos, y después de un cuarto  intermedio que se extendió hasta aproximadamente las 15 hs, finalmente el Tribunal, presidido por el Juez de la Cámara del Crimen, Mario Cómez, y los jueces técnicos, los doctores, Guillermo Rabino y Claudio Requena, dictó finalmente la sentencia.
“Este tribunal, condena a Mauro Bongiovanni, por considerarlo  autor de portación legal de armas de fuego de uso civil, por desobediencia a una orden judicial en reiteradas ocasiones, y por ser el autor de homicidio doblemente calificado, agravado por vínculo y por tratarse de un femicidio, a la pena de prisión perpetua”.
El tribunal agregó y ordenó además, que el imputado continúe con los tratamientos psiquiátricos que ya viene manteniendo, y que se decomise el arma suicida (un cuchillo de 10 cms de largo, por 2 cms de ancho).
En el momento en que el Juez dictaba la sentencia, se escuchaban los llantos dentro del recinto, y entre abrazos y lágrimas, las amigas y familiares de Marita, quienes estuvieron presentes en todo el juicio, encontraban el alivio en la decisión, por mayoría, del tribunal.
“Nada nos va a devolver a Marita, y nada va a sacarnos este dolor, pero al menos sabemos que se hizo justicia, y eso es un alivio. Y esperamos que este caso siente un precedente para todos los casos de violencia de género que existen en nuestra ciudad” declaraban las amigas de Marita una vez terminado el juicio.
Y abrazadas, con una foto de Marita colgando de sus cuellos, todavía entre llantos pero mas esperanzadas, se fundieron todas al grito de “¡NI UNA MENOS!”.
 


Emanuel Gallegos

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