Se realizará el primer juicio por grooming en San Francisco

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Daniel «el Mono» Brandan (42) será juzgado por acoso sexual virtual a una niña de 10 años. Está detenido desde 2017 cuando los familiares de la víctima lo interceptaron cerca de una escuela, lo golpearon y entregaron a la policía.

El próximo miércoles 14 de agosto comenzará a ser juzgado Daniel Brandan (42), acusado de acosar a una menor de 10 años a través de contacto por WhatsApp, conducta conocida como «grooming» o «acoso sexual virtual».

Se trata de un juicio sin precedentes en la ciudad, que prevé la declaración de varios testigos propuestos por las partes. Se desarrollará en los Tribunales de la Quinta Circunscripción Judicial con sede y será a puertas cerradas.

El delito que se juzga refiere a la acción deliberada por la que un adulto busca acosar sexualmente a un niño o niña mediante el uso de Internet u otros programas de mensajería. Con el fin de entablar una relación sentimental o de amistad con la víctima y obtener su confianza, estos adultos generan perfiles falsos en redes sociales.

Brandan es defendido por el asesor letrado César Testa y la acusación será llevada adelante por la fiscal de Cámara Consuelo Aliaga Díaz. La investigación estuvo a cargo del fiscal de Delitos Complejos Bernardo Alberione que la elevó a juicio.

Brandan está preso en la cárcel local desde el 6 de octubre de 2017 luego de ser detenido ese mismo día en cercanías de la Escuela Río Negro, donde concurría la niña que habría sido su víctima.

En tanto, a partir de pericias realizadas por Policía Judicial en la ciudad de Córdoba al teléfono del imputado, se corroboró que existían otros mensajes con otras víctimas, todas menores, lo que comprometió aún más al acusado.

Elizabeth, la madre de la víctima, junto a un familiar y una amiga, habían interceptado a Brandan en la calle y lo retuvieron hasta que la Policía lo pudo detener. De acuerdo a lo relatado por la familia de la menor, todo comenzó el 12 de septiembre de 2017 cuando su hija empezó a recibir mensajes de Whatsapp de parte de un desconocido.

La madre, alertada por la propia niña, inició una conversación -además de hacer la denuncia policial- que tuvo como cierre la detención Brandan.

La mujer indicó que «los primeros días fueron terribles». Y se preguntó: «en qué cabeza cabe que le escribas semejantes barbaridades a una nena de 10 años, tenía una impotencia muy grande, de buscarlo, conocerlo y decir si lo agarro lo mato».

Así descubrió una madre que su hija era acosada vía celular

Elizabeth Varela tomó el  12 de septiembre de 2017 el teléfono celular de su hija de 10 años y comenzó una conversación con un desconocido que había contactado a la menor vía Whatsapp y la acosaba con mensajes de índole sexual.

El primer mensaje llegó ese día y fue un «Hola, cómo estás». La niña le preguntó quién era y del otro lado le escribieron Daniel. La menor pensó que era un amigo aunque notó algo raro en su forma de escribir y se lo mostró a su madre. Allí empezó una historia que terminó con la detención de Brandan.

«Mi hija vino ese día y me comentó que le enviaban mensajes de un número de teléfono que no tenía agendado y que le parecía que no era el Daniel que ella conocía por la forma de escribir. Desde ese momento agarré el teléfono para seguir la conversación», narró Elizabeth.

Desde ese momento, los mensajes comenzaron a subir el voltaje de parte del hombre, pasando desde «te quiero conocer» y «seamos novios» hasta preguntas cómo qué color de bombacha tenés puesta o si estaba usando una calza «ajustadita». Luego le siguieron «te quiero ver desnuda, pásame fotos» y otros más irreproducibles. Según aportó la mujer, la otra persona aseguraba tener 16 años.

«Esa misma noche, tras mensajes más subidos de tono me fui a la Policía a denunciar. Ya escribía cosas como ´te quiero penetrar`. La Policía me pidió que resguarde a mi hija y que siga la conversación para no perder contacto con esta persona».

Desde ese día, la niña no volvió al colegio por precaución. Mientras tanto, su mamá siguió conversando con quien acosaba a la menor sexualmente a través de un teléfono. «A los tres días no tenía respuestas de la Policía y volví a ir, con las capturas de los mensajes y los audios que él mandaba donde modificaba un poco la voz para que parezca más joven. Me dijeron que llevaba un tiempo la investigación, así que imagináte mi desesperación porque no me decían qué hacer más que resguardar a la nena».

Intento de contacto

Elizabeth manifestó que acordaron una cita en la esquina de bulevar Sáenz Peña y el Interprovincial. «Me dijo que iba a estar vestido con un jean color azul y un buzo rojo. Mi marido y un amigo fueron hasta el lugar y vieron a un hombre vestido de manera similar aunque se trataba de un policía retirado que custodiaba la llegada de unos colectivos. La duda es si esta persona intentó despistar.

 Sin embargo, la madre de la niña volvió a generar la posibilidad de un contacto con el acosador: «El fin de semana último le mandé un mensaje con mi teléfono preguntándole quién era porque me había comprado un nuevo aparato y me aparecía su línea y no la conocía. Entre una cosa y otra me pasó su nombre de contacto de Facebook y cuando entro observo que tenía varios perfiles. Veo su foto y recuerdo que era la persona que la semana pasada estuvo parado en la esquina del colegio (Río Negro). Aparentemente rondaba por la escuela, pero uno no lo conocía», aclaró.

El cara a cara

El jueves, Elizabeth fue a buscar a su hijo del medio al jardín de la escuela Río Negro y se encontró con quien habría estado escribiéndose todo este tiempo: «Estaba sentada en la base de las rejas de la escuela esperando que el nene salga de jardín y apareció esta persona caminando; cuando lo vi le empecé a sacar fotos y lo seguí. Estaba con una amiga y pasa el padrino de mi hijo más chico a quien le avisamos y lo termina cruzando en inmediaciones del colegio: «Él llegó antes y se bajó ciego y le empezó a pegar. Nos decía que nos habíamos equivocado de persona. Pero viendo su celular encontramos un montón de conversaciones con nenas», aseguró Elizabeth.

Sensaciones y dudas

Por otra parte, Elizabeth se encuentra sorprendida por cómo consiguió esta persona el número de teléfono de su hija. «Ella tiene un celular que usa solo en casa para mandarme mensajes a mí y yo se lo controlo siempre. No tiene más que diez contactos entre compañeros de la escuela y familiares. Es más, cuando le hice el Facebook le bloqueé el número», aseguró.

Sobre el detenido, dijo: «Espero que no lo larguen en días. Si lo sueltan qué hacemos, qué medidas tengo que tomar, porque mi hija debe seguir yendo a la escuela otra vez. Desde la misma escuela me dijeron que la resguarde, que ella no tenía problemas de aprendizaje, pero no la podemos tener encerrada cuando ella no hizo nada y todo es culpa de un degenerado», señaló la mujer.

Con información de La Voz de San Justo

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