“No nos callamos más”: la historia detrás de los abusos múltiples en Frontera

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Una joven realizó junto a otras dos menores la denuncia en 2012, pero el acusado, Daniel Durán, salió en libertad a los tres días. Siete años después, reabrieron la causa a partir del testimonio de nuevas víctimas. En total, serían 25 los casos registrados, aunque menos de la mitad decidieron hasta el momento presentar cargos.

Evelyn Saavedra es una de las víctimas que denunció a Daniel Durán como un múltiple abusador sexual de menores de la ciudad de Frontera. Luego de siete años de haber realizado la denuncia por primera vez, acompañada de otras dos menores, contó su historia de vida.

En el año 2012, cuando ella tenía 12 años, y las otras involucradas 11 y 9, se animó a contar por primera vez esta historia de abusos sexuales a su abuela. Evelyn estaba sorprendida de que a las otras dos niñas les sucediera lo mismo. “Él le ofrecía a mi mamá cuidarme y llevarme a la escuela, porque mi mamá trabajaba de noche en una fábrica. Nunca sospechó de nada, es su primo”, recordó.

Según narró Evelyn, Durán manoseaba sus partes íntimas en el trayecto a sus actividades mientras la llevaba en moto, y la amenazó, igual que a las otras, con hacerle daño y abusarla de peor manera si contaba lo sucedido.

Primeras denuncias

Inmediatamente después de contárselo a su abuela, radicaron la denuncia pertinente en la Policía de Frontera. Evelyn aseguró que el hombre que señala como su abusador fue apresado, pero que lo liberaron a los tres días. El caso no se trasladó a la esfera pública debido a que Durán es parte de la familia y temieron a las represalias por parte de algunos de los integrantes de la misma.

“Nos trataban de ‘chinitas’, de ‘putas’”, reclamó Evelyn, que con 12 años se enfrentó a estas acusaciones, a pesar de que ella se sabía una víctima. Tanto ella como las otras niñas debieron recibir atención psicológica, sobre todo la menor. “Yo le preguntaba a mi psicóloga si todo lo que pasó podía ser culpa mía”, dijo, llevándose las manos a la garganta impacientemente, demostrando el esfuerzo sobrehumano que debe hacer para no romper en llanto al contar su historia.

Luego de su liberación, varios testimonios coinciden en que Durán siguió con su vida normal. Volvió a su casa, a su trabajo, y a transitar las calles como si nada hubiera ocurrido, teniendo nuevamente la oportunidad de violar a los menores a los cuales tenía acceso. Evelyn agregó que cuando la cruzaba a ella o a las otras chicas, se les burlaba, gritándoles y haciéndoles señas obscenas.

Relatos del horror

Luego de la publicación en Facebook de Sandra Albarracín en febrero de 2019, donde contó sobre los abusos sufridos por otros menores en manos de Durán, las historias de otras víctimas, hasta entonces en silencio, se comenzaron a acumular. Los hechos eran similares, involucraban a menores a los cuales Durán tenía acceso y databan desde hacía más de diez años.

Evelyn detalló cómo Durán atraía a sus víctimas: compró una computadora y una consola de videojuegos e invitaba a los niños a pasar el día en su casa. Además de ofrecerse como niñero, ejercía como director técnico en un equipo de Baby Fútbol de Frontera, donde persuadía a los menores para que pasaran tiempo con él.

El testimonio de Sandra, en base a los testimonios de las denuncias, es coincidente: Durán aprovechaba su cargo de entrenador deportivo para llegar a los niños y también los invitaba a jugar videojuegos.

El relato de Evelyn precisó que los abusos de Durán ocurrieron en la vía pública, en una forrajería de su propiedad, y en su casa, la cual compartía con su madre.

“Les mostraba pornografía y les contaba historias sobre eso. Les decía que eso no era algo malo, que estaba bien”, aseguró la joven.

Según describió la denunciante, los varones, que rondaban entre los 7 y los 9 años de edad, fueron los que corrieron la peor suerte. “Las mujeres mayormente fueron manoseadas por él, pero con los varones fue más allá”, señaló. El relato de Sandra también es coincidente en este punto.

Según Evelyn, varios recuerdan que mientras Durán los violaba, también los filmaba.

De acuerdo a lo narrado por la joven, el abusador también mostraba sus partes íntimas por la ventana, además de masturbarse mientras veía jugar a los niños dentro de su casa.

La detención

En febrero de ese año, tras ser nuevamente acusado, Durán supo que iba a ser apresado y decidió escaparse. Un grupo de vecinos detuvieron su fuga, linchándolo y enviándolo al hospital, donde estuvo internado con custodia policial.

Desde los primeros días de marzo, el violador se encuentra detenido en la cárcel de Las Flores, en Santa Fe, donde aguarda el juicio por abuso sexual gravemente ultrajante.

Acompañarse en el dolor

Para poder salir adelante, crearon entre las víctimas un grupo de apoyo, con el cual se reúnen los fines de semana donde se contienen mutuamente. Evelyn, que intenta mantenerse fuerte para sostener a los demás, resaltó que, así como recibieron muchos mensajes de apoyo, otras personas los juzgaron por haber tardado varios años en declarar ante la justicia.

Destacando la valentía de los denunciantes, dijo: “Si ellos se animaron a contarlo ahora, es porque por dentro, en su corazón, están mal. Son cosas muy fuertes las que pasaron, y se animaron a contarlo porque no quieren que el día de mañana más niños pasen por todo esto”.

Ante los rumores de que Durán podía quedar en libertad, Evelyn cuestionó: “Si a él lo sueltan, ¿qué va a pasar con nosotros? Tenemos mucho miedo. Cuando nos dijeron que lo podían soltar, no podíamos parar de llorar. Tenemos miedo también por los demás niños. Ya nadie más tiene que seguir siendo afectado por este hombre. Somos muchas víctimas, se merece estar en la cárcel toda la vida”.

Luego de contar con gran angustia que varios de los afectados se encuentran en estados depresivos, con secuelas psicológicas graves, y con mucho miedo y dolor, concluyó: “Queremos que se haga justicia para que nadie más pase por esto, para que podamos estar tranquilos, y para poder decir que al fin nos escucharon después de tantos años.  Esto tenía que salir a la luz, y todos se tenían que enterar qué clase de persona es él. No nos callamos más”. 

FUENTE: El Periódico

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