Estefanía Banini, la capitana de la selección argentina que denuncia el machismo en el fútbol y se ilusiona con el Mundial

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La mendocina palpitó la participación del equipo nacional en Francia 2019. Repasó la lucha de las jugadoras para lograr mejores condiciones de trabajo y opinó sobre la profesionalización de la disciplina en el país.

Hace tiempo que dejó de ser «La Messi mendocina». Estefanía Banini tiene nombre propio y no necesita ser comparada: es la crack de la selección argentina, la capitana del equipo nacional que consiguió la clasificación a un Mundial después de 12 años y que será uno de los animadores de Francia 2019.

Si alguien sabe de lucha, de vencer prejuicios y de alcanzar sueños, esa es «Estefi». De pequeña, debió pelear para encontrar espacios para jugar al fútbol. Cuando los encontró, sufrió los comentarios y las discriminaciones propias de aquellos que creen (erróneamente) que el deporte es solo para varones. La mediocampista siguió adelante y llegó a la selección argentina: atravesó las juveniles y se convirtió en una de las estrellas de la Mayor, pero otra vez los obstáculos se interpusieron en su carrera. Entre 2015 y 2017, en pleno ascenso de su carrera, el equipo nacional no tuvo entrenador ni participó de competencias. Virtualmente, la selección femenina dejó de existir en esos años y la jugadora, igual que sus compañeras, se vio obligada a alejarse de los colores celeste y blanco.

Paradójicamente, en ese lapso, su trayectoria como jugadora atravesó una etapa de crecimiento firme. Tras un exitoso paso por Colo Colo de Chile (con consagración en Copa Libertadores incluida), dio el salto a Washington Spirit de Estados Unidos, la Liga más importante del mundo en cuanto a fútbol femenino. Allí brilló y cumplió uno de sus anhelos más grandes: jugar en Europa. Arribó al Valencia de España y se quedó por unos meses antes de volver a Washington por un breve lapso. Hoy es una de las figuras del Levante de la Liga Iberdrola, la prestigiosa Primera División española.

A fines de 2017, con el regreso de Carlos Borrello a la selección argentina y la vuelta a los entrenamientos después de casi dos años, Banini fue una de las que se puso al hombro la lucha de las jugadoras por mejoras en las condiciones de trabajo. Adhirió al paro cuando la AFA no les pagaba los viáticos por ir a entrenar al predio de Ezeiza y también formó parte de aquella famosa foto en la Copa América de Chile 2018 en la que todas las integrantes del plantel se llevaron la mano a la oreja para exigir que sus reclamos sean escuchados.

Hoy, con 28 años, la mendocina disfruta de los frutos que dio aquella pelea. Fue la capitana en los dos partidos del repechaje ante Panamá en los que el equipo nacional consiguió el boleto a Francia 2019 y se ha posicionado como una referente de un grupo que hoy tiene giras internacionales, concentraciones en instalaciones de primer nivel y marcas que apoyan a las futbolistas tanto a nivel individual y como colectivo. Incluso, hace pocos días fue protagonista de la campaña de la marca Nike denominada «Antes que nada», en la que se muestran casos reales de jugadoras que debieron superar todo tipo de barreras para alcanzar sus objetivos.

Pero «Estefi» quiere más, no se conforma. Denuncia el machismo en el ambiente del fútbol y pide que la disciplina femenina en Argentina tenga cambios profundos y sostenidos en el tiempo. No se queda con los anuncios y en las palabras, exige compromisos reales y concretos para ella y sus colegas.

Cuando se le pregunta sobre las expectativas de cara al Mundial de Francia se saca el cassette, es realista. Sabe que el parate de dos años de la selección argentina, la falta de apoyo y el escaso desarrollo de la liga local conspiran contra las posibilidades de conseguir grandes resultados. Con los pies en la tierra, la crack mendocina apuesta a tomar el certamen como un punto de partida para algo más grande. Sabe que las condiciones están y que el espíritu de lucha -característica que la ha acompañado durante toda su carrera- se mantiene intacto.

– Vos viviste todas las etapas de la selección argentina desde adentro: de los tiempos sin técnico ni competiciones a este presente con el Mundial por delante. ¿Cuáles creés que fueron las claves que propiciaron este cambio? 

La clave principal fue la lucha que nosotras dimos en la Copa América cuando pusimos nuestro reclamo en evidencia. Lo hicimos antes de un partido y con una simple foto. Eso fue clave para que todo el mundo conociera nuestro estado y nuestras inquietudes. A partir de ahí hicimos que la federación se diera cuenta de que el fútbol femenino tenía un gran potencial y de que el mundo entero ya había cambiado. Pero creo que el cambio más grande va a ser después del Mundial, hasta ahora ha sido leve. La apuesta principal ha sido de los sponsors, pero necesitamos más, necesitamos que este proceso sea continuo, que se siga trabajando sin importar los resultados. Evidentemente estamos varios escalones debajo de otras selecciones y la clave va a ser cómo se siga después del Mundial. Pero hay un cambio y estamos mejor.

– En algún momento ustedes como jugadoras alzaron sus voces porque las marcas elegían a modelos para hacer las presentaciones de sus productos deportivos. Hoy las jugadoras han conquistado también ese espacio ¿Por qué creés que las marcas y los sponsors cambiaron sus políticas y hoy se fijan cada vez más en el fútbol femenino?

Las marcas han cambiado, pero creo que deberían interesarse más. Los sponsors en otros países ya están funcionando, tienen resultados, y hay muchísimos más de los que actualmente tenemos en Argentina. Su apoyo es fundamental. Además, siento que el fútbol femenino es una buena estrategia para vender: nos necesitamos mutuamente. Lamentablemente, en Argentina vamos un poco retrasados respecto de otros países. Yo, por ejemplo, estoy muy agradecida con la marca que a mí me da absolutamente todo porque es lo que se necesita en el deporte argentino.

– ¿Cuáles fueron los obstáculos que tuviste que vencer para poder jugar al fútbol siendo mujer? ¿Seguís recibiendo comentarios machistas o discriminatorios en persona o a través de las redes sociales?

Tuve que pasar por ciertas situaciones como que no me dejaran jugar o que no me aceptaran los clubes de barrio. Cuando me aceptó Cementistas en futsal, no me dejaban jugar los torneos por ser mujer. Sufrí comentarios y discriminaciones en la cancha desde chica. Costó bastante, sobre todo porque eso le dolía más a mi familia que a mí misma, yo seguía pensando en lo que quería. Al día de hoy en alguna foto que subo aparece algún comentario machista o discriminatorio, pero cada vez son menos y eso es lo importante.

-¿Qué valor le das al avance del feminismo y del movimiento de mujeres en relación al crecimiento que está teniendo el fútbol femenino en Argentina y en el mundo?

Le doy mucho valor. Es muy importante ese movimiento y a nosotras nos ha favorecido un montón. Nosotras, desde nuestro lugar, también hacemos la lucha del fútbol femenino. Es importante que como mujeres alcemos nuestra voz y le hagamos saber al mundo que somos iguales, que queremos los mismos derechos. Es importante que todo el mundo sepa que en Argentina hay mujeres con la fuerza suficiente como para darle la vuelta a un país muy machista

– ¿Considerás que el fútbol sigue siendo un espacio machista?

Sí, porque todavía no conseguimos la igualdad. Eso es simplemente por machismo. Hasta que nosotras no tengamos la igualdad absoluta en el fútbol, voy a seguir considerando que hay machismo en nuestro país.

-¿Cuáles fueron las claves que le dieron a la Argentina la clasificación al Mundial?

Una fue la participación en la Copa América. Hicimos un torneo muy bueno y como grupo nos unimos bastante. Estábamos cansadas de todo esto que vivimos, estábamos luchando fuera y dentro de la cancha. Cuando un grupo está completamente unido y con un objetivo en común, puede lograr cualquier cosa. En esa Copa tuvimos chances de clasificar directo al Mundial, pero por falta de preparación no pudimos. Igual logramos un tercer puesto que nos permitió ir al repechaje. Ahí tuvimos un grupo unido, una federación que nos empezó a apoyar y empezamos a ser una Selección. Eso fue clave para que nosotras clasificaramos a este Mundial.

-¿Cuáles son las perspectivas de cara a Francia 2019?

Queremos disfrutar este Mundial porque va a ser un espectáculo, un antes y un después para el fútbol femenino. Tenemos que ser conscientes de la diferencia que tenemos con otros países y yo creo que eso se va a reflejar en el juego, pero la verdad es que tengo una ilusión bárbara y confío plenamente en nuestro grupo, que creo que puede llegar a lograr grandes cosas.

-¿Cuáles son los fuertes de Argentina y cuáles son los aspectos que hay que reforzar en este tiempo que queda de preparación?

El fuerte es el grupo, creo que eso puede llegar a hacer que sea difícil vencernos. Es un grupo muy unido y muy luchador, y eso es complicado para cualquier equipo rival. Además, de la mitad de cancha para arriba hay buenas jugadoras y se puede llegar a hacer daño. En lo que tenemos que mejorar muchísimo es en la parte física y la parte táctica, en encontrar unas posiciones y una formación con la que sea complicado entrarnos.

-¿Qué responsabilidades adicionales te da el hecho de vestir la cinta de capitana?¿Sentís una mayor presión?

Es muy lindo llevar la cinta, es un orgullo enorme, pero no siento que sea una responsabilidad adicional. El grupo quizás elige a los capitanes por su manera de ser y los técnicos también. Yo he intentado ser siempre de la misma manera y siento que por eso llevo la cinta, la cual representa un montón de cosas. La verdad es que siento más presión por el grupo que por la cinta en sí.

-¿Qué opinión te merece el anuncio de la profesionalización del fútbol femenino en Argentina? ¿Qué cosas son las que aún quedan por trabajar para darle un salto de calidad a la liga local?

Para profesionalizar el fútbol femenino en Argentina faltan muchas cosas, no es solamente un anuncio. Hay que realmente hacer un torneo nacional, incluir a los equipos del interior. Hay que hacer una organización, buscar sponsors, tratar a las jugadoras como corresponde, pagarles para que se puedan dedicar a esto… No es simplemente decir que se va a profesionalizar. También entiendo que es un proceso largo, pero tiene que estar trabajado en cada momento. Espero que el proceso continúe después del Mundial: ahí vamos a notar si el cambio es real o no.

-¿Te ves jugando en el país en algún momento?

Es difícil de saber. De haber tenido un fútbol femenino profesional, me hubiera gustado hacer mi carrera acá. Si en un futuro el fútbol argentino logra tener un fútbol profesional y más organizado, creo que ninguna jugadora estaría afuera. Nosotras amamos a nuestro país, nos encanta estar en casa y con nuestra gente.

-¿Sentís que en Argentina hoy hay más interés por la selección femenina?

Sí, eso tiene mucho que ver los medios y los sponsors. Eso ha hecho que todo esto genere más interés, pero necesitamos más, queremos más: queremos tener la igualdad, que no haya más discriminaciones ni machismo. Hasta que eso no pase, no nos vamos a conformar. Este interés lo merecíamos hace bastante tiempo.

-¿Cuál esperás que sea la reacción del público de cara a la participación en el Mundial?

Espero que sea positiva. Mucha gente se va a fijar en los resultados, pero no debería ser así. Nosotras nos vamos a enfrentar a potencias mundiales sin un proceso. Lo que vamos a vivir va a ser algo único para nosotras como jugadoras, es como un regalo a tanto esfuerzo que hemos hecho. Esperamos que la gente entienda la situación en la que estamos y que nos apoye.

FUENTE: Infobae

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