Remarcan la importancia de la vacunación y reconocen casos de anti vacunas

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El último viernes finalizó en todo el país la campaña de vacunación contra el sarampión y la rubéola, que en la ciudad alcanzó buenos resultados, según los datos del municipio.

¿Por qué son tan importantes las vacunas? Aunque se trata de una pregunta propia del siglo 18, algunos mitos surgidos en redes sociales y reproducidos también en medios de comunicación en los últimos tiempos la vuelven a hacer necesaria hoy, en el siglo 21, más de 220 años después de la invención de la vacuna contra la viruela, que dio paso a una nueva era en la salud pública.

Afortunadamente, en San Francisco los casos de madres y padres que por alguna razón deciden no vacunar a sus hijos son muy pocos. Pero que los hay, los hay, como admiten autoridades sanitarias en la ciudad que fueron consultadas al respecto. La consecuencia, aseguran los especialistas, es que los niños quedan expuestos a graves enfermedades y eso puede afectar también a quienes por distintas razones no pueden vacunarse (bebés, embarazadas o adultos mayores), al favorecer que puedan volver a circular bacterias que en este momento se encuentran erradicadas o muy disminuidas.

Fernando Giacomino, secretario de Salud municipal, se mostró conforme con la cobertura de vacunación en la ciudad y aseguró que la respuesta de los vecinos ante las campañas es muy buena. Giacomino destacó que la vacunación es segura, gratuita y obligatoria. “Todos tenemos que cumplir con ese requisito”, indicó.

“Las vacunas están muy estudiadas, eso de que podían provocar parálisis son mentiras, son mitos. Hace más de 20 años que trabajo en consultorio y nunca tuve un caso de un niño que no haya tenido ninguna vacuna y que los padres me digan que no lo quieren vacunar”, agregó.

Sin embargo, admitió que en los centros de salud del municipio sí se dan algunos casos de padres que no quieren vacunar a sus hijos. “Algunos hay. Muy aislados, pero hay”, aseguró.

El funcionario municipal manifestó que los resultados en la campaña obligatoria de vacunación contra el sarampión y la rubéola, que finalizó ayer, fueron “muy buenos”. En la franja de edad de 13 meses a 2 años, la cobertura fue del 94%. En la de dos años alcanzó un 79%. En tres años, la cobertura fue del 81% y en la franja de 4 años se logró el 88%, según los datos provistos por Giacomino.

“A muchos les falta información y a otros tenemos que ofrecerle más accesibilidad a las vacunas, ampliando horarios y centros de vacunación. Este año hemos implementado llamados a la casa para que vengan a vacunarse. Buscamos estrategias para que la gente acuda”, finalizó.

¿Qué pasa si no nos vacunamos?

Desde la Fundación Huésped, una reconocida entidad que desde 1989 trabaja en áreas de salud pública, reiteraron que  las vacunas y el agua potable son las dos herramientas más importantes para la prevención de enfermedades.

“En el caso de no vacunarnos, si tenemos contacto con el microorganismo causante de la infección podemos tener la enfermedad. Algunas de estas enfermedades pueden producir complicaciones importantes o incluso la muerte”, agregaron desde la Fundación Huésped.

Por otra parte, subrayaron que es fundamental tomar conciencia que no sólo podemos enfermarnos nosotros sino también transmitir las enfermedades a personas más vulnerables que no pueden recibir las vacunas como bebés recién nacidos, personas con defensas bajas, mayores de 65 años y embarazadas.

La ley 22.909 establece que las vacunas son gratuitas y obligatorias para todas las personas. “Son obligatorias porque además de protegernos individualmente, si nos vacunamos todos se interrumpe la circulación de virus y bacterias, y se benefician también aquellas personas que no pueden vacunarse. Esto se llama efecto rebaño y es muy importante para la salud pública”, añadieron.

“Vacunarnos es nuestro derecho y también es nuestra responsabilidad y obligación. Porque así evitamos enfermarnos y transmitir enfermedades a otras personas. Y si cada vez somos más las personas vacunadas, las enfermedades pueden eliminarse o erradicarse”, concluyeron.

“No son cuestiones de fe, sino de ciencia”

Desde el Hospital Iturraspe, su vicedirectora, la médica pediatra Verónica Pepino, fue enfática al describir las graves enfermedades o secuelas que podría padecer una persona sin vacunas. “No se puede decir que no creo en las vacunas o no creo en la redondez de la Tierra. Porque no son cuestiones de fe, sino de ciencia”, subrayó.

“Se nos ha planteado en el Hospital que algún paciente asistió a la guardia y se constató que no tenía colocada ninguna vacuna”, aseguró la profesional.

¿Qué se hace en esos casos? “Se les ha hecho hincapié de la importancia que tiene la vacunación para mantener a nuestros hijos libres de enfermedades. Puede dejarles secuelas importantes de por vida, como en el caso de una poliomielitis. Se les hace un seguimiento y se les explica que el calendario de vacunación es un derecho del niño y que es una obligación como padres, y es una obligación nuestra mantener esos derechos del niño”, recalcó Pepino.

La pediatra aclaró que “normalmente las consecuencias no son graves, gracias a la inmunidad colectiva, porque la persona que se vacuna genera un efecto rebaño en el resto de la población; por ejemplo, si el 99 de la vacunación está vacunada, el 1 por cierto restante queda inmunizado”.

“Las vacunas son muy seguras. Sin embargo, hay que tener algunas precauciones. Han sido estudiadas y las reacciones que pueden tener son solo locales, como alguna inflamación o eritema en la zona donde se aplicó. Algunas pueden tener efectos secundarios como fiebre leve, sarpullido o algo de malestar en la zona de aplicación. Es importante que las mamás y los papás sepan que pueden tener algunas reacciones locales que son totalmente normales y que están descriptas en todos los prospectos”, añadió.

Calendario

La médica también valoró que Argentina “tiene un muy buen calendario de vacunación, al nivel de los países más desarrollados” pero advirtió que es fundamental que los niños cumplan con los esquemas de vacunación en los tiempos previstos. Es decir, que reciban las vacunas a la edad en que tienen que recibirla y no más tarde. “Si se posterga permanece en situación de riesgo, con la probabilidad de adquirir una enfermedad que perfectamente podía haberse evitado”, aclaró.

“Otro dato irrebatible es que la mortalidad mundial por sarampión se ha reducido en un 74%. Desde 1988 la incidencia de poliomielitis a nivel mundial ha disminuido en 99%, pasando de más de 350 mil casos a 1410 casos en 2010 y solo 37 en 2016. Ese es el impacto que tienen las vacunas”, resumió.

“Las vacunas se obtienen activando o debilitando microorganismo que causan una enfermedad, para que cuando se aplican a una persona el cuerpo pueda producir defensas y lo protegerán de padecerla. Lo que hacen es crear anticuerpos para que uno no tenga esa enfermedad”, describió la pediatra.

“Los programas nacionales de inmunización en Argentina han contribuido a disminuir drásticamente la incidencia de muchas enfermades infecciosas y a erradicar algunas de ellas. Estamos teniendo menos de meningitis al año y en meningococo menos de 150 casos. Esperamos que con las nuevas vacunas se produzca una disminución drástica como sucedió con los casos anteriores”, señaló.

Sin embargo, para la especialista se debe seguir trabajando para que la población acuda a vacunarse en tiempo. “Las tasas de vacunas de refuerzo llegan al 80% y por lo tanto necesitamos mejorar las coberturas y no perder oportunidades en vacunación”, explicó.

Capacitación

Para Pepino, un calendario de vacunación amplio implica una gran capacitación del personal de salud para colocar las dosis como corresponde. “Y también a los viajeros, porque hoy debemos incluir vacunas para personas que viajan a distintos lugares, porque si no están inmunizados pueden traer enfermedades que no tengamos en nuestro país, como la fiebre amarilla”, expuso.

“Lo cierto es que los argumentos que esgrimen los detractores de la inmmunización no se sostienen ante las cifras aportadas por la Organización Mundial de la Salud, que señalan que cada año las vacunas evitan el fallecimiento de tres millones de personas”, precisó Pepino.

FUENTE: El Periódico

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