Qué producen las drogas de diseño en el cuerpo humano

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El consumo letal de drogas sintéticas en una fiesta electrónica en Buenos Aires puso en el centro del debate a las “drogas de diseño”, derivadas de la efedrina y de la anfetamina, cuyo ámbito de consumo está bastante circunscripto a las fiestas electrónicas, según señalan los especialistas.

“La conocida como ‘Superman’ es una droga de síntesis, la parametoximetanfetamina (PMMA), muy parecida al éxtasis pero más poderosa y más letal, por eso lleva el nombre de un superhéroe”, apuntó el jefe de Toxicología del Hospital de Urgencias, Daniel Gómez.

Según el especialista, una de la característica de estas drogas es que el consumidor “no sabe exactamente qué está comprando”, y considera que la fatalidad puede haber estado relacionada a diversos factores: sobredosis, mezcla con alcohol u otras drogas, o algún experimento en la preparación que salió mal.

Gómez referencia estas drogas como variedades de éxtasis, y éste sí se consume en Córdoba. “Tiene como particularidad que, no sólo es más potente que el éxtasis común, sino que actúa un poco más lento. Por eso a veces creen que no les hace efecto y van tomando más y más”, precisó.

La jefa de Toxicología del Hospital de Niños, Nilda Gait, especificó que las drogas sintéticas de este tipo actúan sobre el cerebro, produciendo hemorragias y alucinaciones; sobre el corazón, generando arritmias, bloqueos e incluso paros cardíacos; y también sobre el sistema renal, ocasionando insuficiencia; entre otros síntomas. “En Córdoba no se ha detectado parametoximetanfetamina, pero sí éxtasis”, aclaró.

“Quien consume esto puede morir por un paro, por convulsiones, por fallas multiorgánicas, incluso antes de llegar a un hospital”, precisó en una entrevista con el programa Bien Despiertos, de Canal 10. Y estimó que las muertes pueden haberse producido por superposición de consumos, por sobredosis o por mezcla con alcohol.

Fiestas electrónicas

Gómez explica que “las fiestas electrónicas no se conciben sin estas drogas que estimulan al público a mantener la euforia durante varias horas, saltando como locos”. Y, por tratarse de sustancias que cuesta entre 200 y 600 pesos cada pastilla –según la calidad–, también están vinculadas a un determinado poder adquisitivo.

Algo similar aportó el psicólogo Juan Carlos Mansilla, hoy funcionario de la Secretaría de Prevención de Drogas de la Nación (Sedronar): “Como casi ninguna otra droga, el consumo de éxtasis y otras metanfetaminas o drogas de síntesis similares está ligado a una escenografía específica, a una estética y a una música, que es la música electrónica”.

“Los datos nacionales muestran que el consumo de este tipo de drogas es de los que más subieron en la última década. Pero lo que hay que tener en cuenta es que en este caso importa todavía más la distribución y concentración del consumo, mucho más urbano que rural, no de clase alta porque no hace falta ser rico para tomar éxtasis, sí de clase media y con una característica recreativa porque está asociada a una actividad recreativa, lo que no quiere decir que en verdad el consumidor pueda administrar su uso”, explicó.

Cómo frenarlo

Gómez consideró que las promesas de campaña sobre las políticas de lucha contra el narcotráfico nunca terminan cumpliéndose. “Primero, hay que evitar que el consumo se produzca; luego, que el niño tome contacto con las drogas; y por último, tenemos que ofrecer buenos tratamientos. Ninguna se cumple”, concluyó Gómez.

DiaADia

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