Alarma por la aparición de popper

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Poco se sabe de cómo llega a Córdoba el “popper”, una droga que se popularizó en los años 70 y que ahora encendió la alarma entre los funcionarios cordobeses luego de que dos jóvenes quedaran internados en el Hospital de Urgencias, intoxicados.

El de los dos jóvenes internados en el Urgencias no es el primer caso: el 26 de octubre del año pasado a la siesta murió Francisco Mignola en el hospital de La Falda, a donde llegó luego de descomponerse en una fiesta realizada en una estancia ubicada en el Camino del Cuadrado. Había consumido cocaína, éxtasis, marihuana y popper.

Popper (viene de “pop”, el ruido que hace la ampolla de la droga al quebrarse para la inhalación) es nitrito de amilo, un potente vasodilatador que cayó en desuso médico, y ganó terreno en la noche.

“Es una droga propia del consumo en las fiestas electrónicas, aunque se ha registrado –en niveles mínimos– en recitales”, explica Juan Carlos Mansilla, subsecretario de Prevención de Adicciones de la Provincia.

En 2011, una encuesta de la Sedronar a 5.016 alumnos cordobeses de nivel secundario (el 5,5 por ciento del total de la matricula, 158.686 estudiantes) arrojó que el 1 por ciento había probado popper. Por eso, Mansilla insiste: “La aparición del popper es una alarma que no debemos descuidar”.

De las 220 sustancias prohibidas en Argentina, el nitrito de amilo (popper) no está en el listado. Además de popper, se la usó como droga para el tratamiento de angina de pecho, antídoto para el envenenamiento por cianuro y como aditivo de combustible en aeromodelismo.

“El popper suele combinarse con otras drogas –como el éxtasis o el LCD– ya que tiene un efecto muy corto (de unos 30 segundos) y lo que buscan quienes lo consumen es un ‘shook’ de exaltación que potencia el estado”, explicó Mansilla.

Además de las graves consecuencias del policonsumo de drogas, no es menor el daño que podría causar en caso de ser ingerida: el popper se inhala. “Aunque se trata de una droga de uso esporádico, representa un riesgo muy grande por el ritual de consumo: ambiente en el que se consumen otras drogas”, reiteró Mansilla.

El hecho de que no se registren secuestros de popper por parte de la Policía de Córdoba explica en parte por qué no se conoce cómo llega a la noche cordobesa.

Es en este contexto que Mansilla explica que por ser sus consumidores de niveles socioeconómicos elevados, suelen los intoxicados llegar al sistema privado de salud. En el caso de los dos adolescentes que están en el Hospital de Urgencias, la Policía los detuvo el domingo a la madrugada por protagonizar un altercado con un taxista en Colón y Mendoza: “El circuito de diversión en el que se consume popper es de fiestas a las que asisten jóvenes de nivel económico mayor; aunque no quiere decir que todo el que asiste a esas fiestas consume popper”, dice el funcionario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Dia a Dia

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